El sacrificio de salir campeón en el ascenso
*minutouno.com convocó a dos jugadores que salieron campeones este año en las divisiones del ascenso.
*El arquero Gustavo Ruhl, la valla menos vencida del fútbol argentino y ganador en la C con Acasusso, y Lucas Martella, delantero de Estudiantes de Bs. As. y campeón en Primera B Metropolitana cuentan cómo es jugar sólo por vocación. *Cuánto ganan y qué deben sacrificar cada día.
Ascenso3
Tienen sueños de grandeza y juran no detenerse hasta conseguir su objetivo de llegar a jugar en algún club de Primera. Ambos vienen de salir campeones en el ascenso pero son conscientes que su carrera está diseñada a base de esfuerzo y sacrificio constante.
El delantero, que imita y admira los goles de Crespo, jugó en las inferiores de All Boys hasta la sexta y luego pasó a Estudiantes de Bs As, donde debutó como profesional en el 2002. Como no era muy tenido en cuenta, recién está jugando en estos últimos tres años.
Estuvo estudiando derecho pero, según relata, tuvo que dejarlo en primer año por el fútbol. También está de novio hace cinco años pero, al igual que Ruhl, vive con su familia (padres, hermano, abuela y tía) en Villa del Parque.
“Cuando terminé la secundaria había comenzado a estudiar abogacía y tuve que largarlo al año y medio porque los horarios con el fútbol no coincidían. También laburaba como empleado en una unidad postal y también tuve que dejarlo para no ganar ni un mango. Había que apostar y me la jugué por mi vocación. Muchos quedaron en el camino a pesar de que tienen condiciones”, señala el goleador de Estudiantes.
El título
“La campaña fue muy buena, arrancamos primeros y lo ganamos de punta a punta. Tuvimos varios partidos con la valla invicta y terminamos siendo el equipo con menor cantidad de goles en todas las categorías de AFA: 12 goles recibidos en sólo 19 partidos”. (Ruhl)
“Sólo compartimos la punta durante una o dos fechas, pero salimos campeones en la última fecha al mejor estilo Hollywood: éramos lo que menos chances teníamos, estábamos a tres puntos del primero (Morón), teníamos que ganarle al segundo (Almirante Brown) y esperar que Morón pierda de local ante Social Español, algo muy difícil que ocurriera”. (Martella)
Sobre el partido con Almirante, que significó el título, el goleador resume: “Empezamos casi ganando desde el vestuario y luego había que esperar el milagro. Morón estaba perdiendo pero pensábamos que podía empatarlo. Eso no ocurrió y al final terminamos festejando nosotros, que salimos campeones por diferencia de goles: hicimos 35 en 21 partidos y eso marcó la diferencia”.
¿Qué significa jugar en el ascenso?
Para Ruhl, la vocación es todo. “Uno siempre apunta a llegar a lo más arriba posible. Entreno como un profesional y me cuido como si valiera millones, pero para los empresarios no valgo nada. Si no lo pensás así, te caés y terminás jugando en la calle”.
El aquero es duro con la AFA por considerarlos semi-profesionales. “En la C no podés cobrar nada, pero hay sueldos salados. No tenés cobertura social, cobrás los viáticos y algunos arreglos privados en negro, pero esto está supeditado a las campañas y no sabés si lo vas a cobrar o no. Con suerte podemos cobrar 1000 pesos pero nada mas que eso. Te pagan como a un jubilado pero te exigen como a un profesional”, resume, sin pelos en la lengua.
“Entreno todos los días por la mañana y a la tarde me voy a trabajar. No todos tienen la suerte como la mía de tener otro laburo fuera del fútbol. Debo confesar que perdí muchos trabajos por esto”. Encima, donde estás no te pagan bien… Si no fuera por mis viejos, ya hubiese abandonado. Ellos me dieron una mano grande y la verdad es que le debo todo a ellos. (Ruhl)
Ambos concentran y hacen la pretemporada como profesionales, pero todo tiene su costo. “Hay que “maniobrarla” para hacer las dos cosas al mismo tiempo Las campañas buenas ayudan pero también está en uno tener que luchar contra las adversidades que se presentan”, sentencia Ruhl.
Martela también opina lo mismo. “Cuando querés estudiar no te dan los horarios porque el fútbol te insume mucho tiempo. Además de entrenar bien, necesitás tener la suerte de comer bien y lograr un descanso adecuado.. Si tu familia te puede llegar a bancar puede ser más fácil. Una vez, mi vieja me agarró de los pelos y me quería mandar a estudiar mientras que a mi viejo trataba de convencerlo de que iba a llegar.”
Anécdotas
El fútbol de ascenso es disparador de de innumerables cantidad de anécdotas, la mayoría tan insólitas impensadas en la mayor categoría. Esta es una de las tantas experiencias vividas por Ruhl:
“Estábamos entrenando en la cancha oficial de Acasusso y, al parecer, hace mucho tiempo ese lugar era un basural. Era jueves y estábamos ensayando de cara al partido del sábado. De repente, se siente como una explosión, un derrumbe a un costado del circulo centrar de la mitad de cancha. Un compañero casi se cae cuando estaba corriendo y casi se cae en un pozo. Se había desfondado la cancha porque abajo había una heladera entera al lado del círculo central. Se había desfondado toda la tapa de la heladera por el óxido, cedió la tierra y se vino todo abajo. Era lo más parecido a una tumba pero con una heladera bajo tierra. Por suerte era un entrenamiento y a nadie le pasó nada. Nadie se animaba a acercarse porque tenían miedo”.
A Martella no le pasó un hecho tan increíble como el vivido por el arquero de Acasusso, pero dice que de su bolsillo sale el dinero para comprarse los botines como cualquier persona normal. “Si alguien me pide la camiseta el club me la cobra. A veces nos quedamos sin camisetas para jugar los partidos”. Por suerte estoy en un club bastante ordenado, pero son cosas que pasan en el ascenso de toda la vida” indica.
“Yo vengo de San Miguel, en ese lugar hasta me había hecho goles el utilero contrario”. Hoy lo veo como una revancha porque me querían y me veía un desastre”. Cuando volví a enfrentar a San Miguel, los hinchas me aplaudieron igual y ese reconocimiento fue impagable para mí”. (Ruhl)
Sueños y objetivos
Para el arquero menos vencido en el fútbol argentino, ascender con Acasusso y jugar en Primera son sus máximos objetivos, aunque éste último lo ve como una utopía. “A lo mejor no será en la Argentina pero tal vez lo sea en otro país pequeño que me pueda pagar el contrato en dólares”, dice.
Martella, que además cuenta con ofertas para jugar en otros clubes de “cartel” en el ascenso metropolitano, desea “cumplir una campaña como la que hicimos para ganar el Apertura. Si es en otro lado, poder rendir como lo hice en este torneo”.
Tanto Ruhl como Martella son algunos de los ejemplos de cómo se vive (y se juega) en el fútbol ascenso. Ellos salieron campeones, solo ganaron el "primer chico" y ahora buscan el título para subir de categoría. Pero el sueño por jugar en Primera sigue latente, a pesar de las numerosas adversidades que se presentan para poder concretarlo.
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