¿El vicepresidente Julio Cobos no se está pasando un poco de la raya?

*Desde su famoso voto "no positivo" contra la resolución 125, el vicepresidente tuvo gestos políticos claramente opuestos a la gestión de Cristina Kirchner.
*Hacerlo desde el seno del Poder Ejecutivo, ¿no es faltar a la ética?

Al principio, todos los que no compartimos las políticas de los gobiernos continuados del matrimonio Kirchner, festejamos como un verdadero acto de sentido común el  voto “no positivo” de Julio Cobos, en la sesión del Senado por las retenciones del campo.

Tras aquel acto donde el vicepresidente no hizo alusión a la “concertación” con la presidente, Cobos se transformó en una especie de héroe político, no por favorecer al campo, sino más que nada por sanar ciertas actitudes del gobierno de Cristina Kirchner que no le estaban cayendo bien a nadie y lo demostraban las encuestas. Se empezó a ver a Julio César como el lado opuesto de la balanza del gobierno, como el encargado de hacer presente la ética en la política. Mientras Cristina se negaba a recibir a cualquier opositor, Cobos se reunía con Bergoglio y centenares de intendentes pro-campo, simplemente para “charlar”. Esta figura del buen pastor, claramente le funcionaba a Cobos y la gente lo apoyaba.

Sin embargo, últimamente Cobos ha transgredido demasiado sus funciones constitucionales y está dejando ver unas garras que no caen del todo bien. Desde aquella votación, Cobos hace notar que se encuentra cada vez más lejos de la figura de Cristina Kirchner, con varias actitudes que los vicepresidentes no suelen tomar. Por ejemplo, además de entablar relaciones con opositores, le ha pedido que no utilice los superpoderes y que modifique la situación del INDEC. Sobretodo, el acto de mayor oposición lo cometió cuando la presidente estuvo fuera del país, y él como presidente transitorio, se reunió con Mauricio Macri, a quien el gobierno nacional nunca quiso recibir en los últimos tiempos.

Claramente, Cobos esta llevando una agenda paralela a la oficial y marca evidentemente una oposición cada vez más dura a los Kirchner aunque asegura que no va a renunciar a su función. Desde afuera, se puede ver que el vicepresidente esta intentando instaurar, por más que no lo reconozca, un perfil político para futuras elecciones. El problema está en que su estrategia es muy evidente e ir de forma tan agresiva contra de su compañera de fórmula, no cae muy bien. Porque no estar de acuerdo en ciertas actitudes con Kirchner, es normal, pero ya tomar acciones en contra de ella y armar un propia perfilación política alternativa, puede empezar a olerse como a traición.

Por eso, ¿no lo está perjudicando oponerse tan evidentemente a Cristina Kirchner?. Si Cobos quiere perfilarse como opositor, ¿no tendría que hacerlo desde afuera del Gobierno?

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