Encuentran apuñalada y quemada a una mujer y sospechan de su hijo

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Por NA


  • La mujer, de 57 años, fue brutalmente asesina da en San Luis.


  • La policía investiga el perfil psiquiátrico de uno de sus hijos.

Los investigadores del crimen de la docente puntana Alba Ramírez, quien fue asesinada a puñaladas y cuyo cuerpo fue incinerado en el interior de su auto, apuntan a los aparentes problemas psiquiátricos de uno de sus hijos, detenido y principal sospechoso en el caso, para explicar el móvil del hecho.


 


Según trascendió hoy en forma extraoficial, el sospechoso sería sometido a pericias psiquiátricas en las próximas horas, para reunir evidencias que puedan explicar lo que podría haber sido un matricidio.


 


La docente fue vista por última vez cuando fue a llevarle mercadería a su hijo, de 33 años, que se encontraba desocupado y vivía solo en una casa en la que se encontraron varias manchas de sangre, además de un destornillador que podría ser el arma homicida.


 


El sospechoso fue caracterizado por sus vecinos como un hombre de "costumbres extrañas", y una mujer que vive al lado aseguró que en las noches escuchaba ruidos que indicarían que constantemente "golpea mesas y muebles con un objeto contundente", acción que no supo relacionar con actividad alguna.


 


Ramírez, una profesora de geografía en escuelas secundarias, de 57 años, fue hallada sin vida en el baúl de su Ford Fiesta incendiado, sobre la ruta provincial 3, cerca del empalme con el camino a Portezuelo, en las afueras de San Luis capital.


 


El cuerpo de la docente, según detalló hoy El Diario de la República, presentaba "puntazos" en el ojo izquierdo, en una mejilla, en el cuero cabelludo, el cuello, la espalda, los hombros, el pecho y una mano.


 


La mayoría de las heridas fueron superficiales, pero algunas afectaron órganos vitales, aunque se estima que la víctima murió desangrada.


 


Poco después de que se iniciara la investigación del caso, la Policía halló el celular de la víctima, y detectó un frustrado llamado a su hija.


 


Cuando llamaron a la joven y le comunicaron que su madre podría haber sido asesinada, la misma relató que lo último que sabía de su madre era que el sábado a la tarde se iba a dirigir a la casa de su hermano, desocupado, para llevarle mercadería.


 


Las sospechas sobre el hombre, uno de los dos hijos varones de la víctima, se profundizaron con los rastros de sangre en una ojota y los obtenidos en el piso de la vivienda con pruebas de luminol, pese a haber sido limpiados.


 

La acumulación de las pruebas, determinó a los policías a detener al sospechoso, pese a que no era el plan original del allanamiento.

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