Escándalo en un juicio: detienen a un hombre por grabar a testigos y llevar droga a acusado
Por Télam
- Los custodios del Tribunal Oral de La Plata, donde se realiza el juicio por el secuestro y crimen de Diego Peralta, advirtieron que una persona entre el público estaba grabando las declaraciones de los testigos.
- Lo revisaron y encontraron que en su poder tenía marihuana que, según dijo, le llevó a uno de los imputados por el caso.
Un hombre que asistió como público en el juicio oral por el secuestro y asesinato de Diego Peralta fue detenido luego de que se descubriera que grababa las declaraciones de testigos. Además, al revisarlo, le encontraron marihuana, que según dijo, se la iba a entregar a uno de los imputados.
Además, también se juzga a José Pablo García, Lauro Shimabukuro, alias "El Chino", y Fermín Amarilla; en tanto que durante el juicio Paraguay autorizó la extradición de Carlos "Pipi" Garzón, quien estaba prófugo de la justicia argentina.
El 5 de julio de 2002, Diego Alberto Peralta, de 17 años, fue secuestrado en la localidad bonaerense de El Jagüel cuando se dirigía en un remís, conducido por Amarilla al colegio privado al que asistía, en la localidad bonaerense de El Jagüel.
Los captores llevaron al chico a una vivienda del barrio Los Plátanos, en Berazategui, lo doparon con tranquilizantes y pidieron 200 mil dólares de rescate, ya que, de acuerdo con una información errónea que tenían, creían que el padre de la víctima guardaba esa cifra en su casa.
Según la confesión de Cejas, al tercer día de cautiverio, la banda decidió asesinar a Peralta por que creían que Luis Peralta no quería entregar sus ahorros y porque que Diego pudo haberles visto las caras en el momento de la captura.
Los secuestradores le aplicaron tres puñaladas en la espalda, luego lo degollaron con siete incisiones en el cuello y lo arrojaron a las aguas de una tosquera de Ezpeleta atado a un riel, donde fue encontrado el 12 de agosto de 2002.
Pese a que ya lo habían asesinado, la banda cobró el 20 de julio de ese año un rescate de 9.000 pesos y 2.000 dólares que Luis Peralta arrojó cerca de la cancha de Claypole.
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