Las más glamorosas -y no tanto- de los Oscar

Espectáculos

La competencia entre las películas terminó, pero todavía hay mucha tela para cortar, ya que todas las estrellas quisieron lucirse y pocas lo lograron.

La verdad sea dicha: los premios Oscar son tan importantes en cuanto a galardón cinematográfico como en cuestión de moda y estilo. Todos los diseñadores –establecidos y en ascenso- desean que las estrellas elijan sus vestidos y joyas para la gran gala de Hollywood con el objetivo de ser vistos por millones de personas desde la alfombra roja del Teatro Dolby de Los Ángeles, como ocurrió el domingo pasado.

Algunas actrices mostraron una vez más que son dueñas de una consistencia a la hora de vestirse, como es el caso de Halle Berry, quien eligió Versace. La morocha sorprendió este año con un modelo geométrico cubierto de la cantidad exacta de brillo como para lucirse sin encandilar. Y sí, tener una cintura de avispa y una sonrisa impecable también ayudan al look.

Charlize Theron conquistó al público con su número de baile en el escenario de la edición 85 de los Oscar, pero más halagos cosechó en la alfombra roja con un modelo strapless blanco de Dior en blanco con escote quebrado. Sólo la sudafricana podría salirse con la suya al usar un vestido que tiene sobre falda. La australiana Naomi Watts, en cambio, se lució con un diseño asimétrico de Armani con un solo hombro.

Jane Fonda
no necesita promover un película ni tener un éxito de taquilla reciente para aparecer por el Teatro Dolby, ya que es parte de la realeza de Hollywood. La actriz de 75 años dio cátedra de buen gusto con su vestido amarillo que tenía un detalle en la cintura (parece que en los Estados Unidos no corre la cábala de evitar ese color en estrenos y premiaciones). Diva.

Anne Hathaway, sorprendió con su revelador vestido de Prada, que se ganó una cuenta especial en Twitter dedicada a sus pezones porque fueron puestos en relevancia por culpa de pinzas demasiado pronunciadas. Mientras tanto, la actriz se hizo con la estatuilla a la Mejor Actriz de Reparto por "Los miserables", lo que prueba que puede hacer lo que quiera en la alfombra roja.

Pero justo al lado de las bellezas de la noche, entre el vestido rojo de Valentino que lució Jennifer Aniston y el número de lentejuelas que llevó Sandra Bullock, se encontraron a las peores vestidas de la noche, comandada por la mexicana Salma Hayek, quien fue casi engullida por un diseño de cuello alto y dorado sobre un escote corazón en negro, producto de la casa Alexander McQueen.

Kristen Chenoweth puede ser una de las estrellas más notorias en Broadway, en Nueva York, pero a la hora de pasearse por la alfombra roja de Hollywood parece que no pudo decidirse qué ponerse y se puso todo: el peinado alto y abultado, las transparencias sobre los hombros, los detalles en cuentas brillantes que invadían su corset, la falda... todo no se puede, Kristen.

La cantante pop Kelly Rowland sorprendió con su belleza natural, opacada únicamente por su vestido strapless en blanco y negro con formas geométricas, un tajo exagerado y una cola innecesaria. Por su parte, Sofía Alves llamó la atención por estar vestida para ir al cine con amigas en vez de a una de las premiaciones más importantes del séptimo arte. Es más, no se sabe aún qué hizo de relevante para estar en el evento.

Reese Witherspoon suele ser una de las mejor asesoradas en temas de moda, pero sorprendió entre las mal vestidas porque eligió un vestido azul eléctrico de Lous Vuitton que no hacía más que arrugarse justo en su cadera y acentuaba sus curvas de manera poco halagadora.

El bonus track del conteo es la actriz Helena Bonham Carter, quien fue parte del elenco de "Los Miserables". Resulta que después de tantos años de alfombra roja, ya sea por sus méritos como por los de su marido, el cineasta Tim burton, la actriz desarrolló un look tan personal, entre desgarbado y desalineado, un poco gótico y otro poco informal, que es imposible decir si está bien o mal vestida: hay que tomarla como viene.

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