¿Pancho Dotto no está un poco grande para hacerse el pendex?
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Por Martín Glade
“Me han querido comprar varias veces la empresa y no quise. La empresa muere conmigo”, describió también, tras contar que su hermana era la única de la familia que podría sucederlo en la empresa, pero “es abogada y se mudó a los Estados Unidos”. “Es un trabajo muy estresante para hacerlo como yo lo hago”, se elogió sobre este punto, también.
Desde la casona de José Ignacio que suele ocupar entre el 15 de diciembre y mediados de marzo, también se encargó de aclarar que “de todo el mundo” llegan periodistas o revistas para hacerle notas.
Y se encargó, por un lado, de preguntarse “si van a hacer compras” muchas modelos que no pertenecen a su staff y que aseguran que “estuvieron en París”.
Además, se reservó un aparte para elogiarse por su decisión de presentar a Liz Solari en los programas de Marcelo Tinelli. “Yo fui quien le dije que haga esto. Tinelli quería a Pampita o a Dolores Barreiro, y yo le dije: Liz. Y ahora tenemos un producto maravilloso”, contó.
De todas formas, reconoció sentirse “un poco frustrado” porque la modelo desechó un “supercontrato libre de impuestos” de México, en “un mercado muy bueno, que me parecía bárbaro como estrategia para ella”.
“Fue impresionante lo que hice. Cuando trabajás tanto y no sale…”, se lamentó, sin ruborizarse.
Pero por una vez Pancho se quedó sin palabras: fue en su noche de festejo, cuando una periodista uruguaya le preguntó sobre las hermanas Eliana y Luisel Ramos, modelos de Montevideo que trabajaban para él y murieron en plena pasarela sin que pudieran establecerse las causas.
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