Espero que la Primavera inspire a los hombres a pronunciar lindos piropos

*Educando al macho argentino: ante las guarangadas que me tocó escuchar últimamente, exijo piropos como los de antes.

Es probable que no sea la primera en decir, al mejor estilo Lita de Lázzari, que “piropos eran los de antes”. Pero no por eso debe ser menos cierto. Los límites y fronteras entre lo estético por un lado, y lo guarango y desubicado por el otro se fueron corriendo cada vez. Y el mundo de los piropos no fue la excepción.

Hace unos días caminaba por la calle Jean Jaures, en el barrio del Abasto y recibí un comentario, se supone que a modo de piropo. De todos modos, pese a que el abanico de piropos pueda ser amplio, voy a quitarle a lo escuchado esa categoría.

Eran cerca de 7.45  y yo caminaba con pocas ganas de escuchar palabras que puede tener quien se levantó a las 5.30 para llegar al trabajo y el ensimismamiento de quien aún no terminó de abrir los ojos. Y, de repente, alguien (un “pelado” fletero) me sacó de mi mundo interior y me llevó a la realidad más mundana con unas simples y ordinarias palabras que, vuelvo a suponer, yo debía interpretar como un halago: “¿Querés que te la chupe?”. 

Lo sentí como un balde de agua fría. Como la cachetada del pingüino en aquél aviso publicitario de pastillas refrescantes. ¿Era necesario? ¿Tenía que ser en esos términos? ¿Dónde quedó el galán de telenovela?

Unos días después de ese desagradable episodio ocurrió otro, con características similares, pero a la vez diferente. Salí a tomar aire después de varias horas de trabajo y una inevitable sensación de cansancio y sueño me hicieron bostezar. Estaba en eso cuando un jubilado que pasaba por ahí se me acercó, muy respetuosamente, y me hizo una pregunta que, verdad, no requería respuesta: “¿Qué pasó? ¿No me la dejaron dormir anoche a la princesa?”.

Está claro: piropos eran los de antes. Y esas escuelas que ahora enseñan “las técnicas del levante”, evidentemente, no enseñan a elogiar a las mujeres. ¿O acaso no todas las mujeres tuvimos que escuchar tales "piropos" alguna vez en la vida?


 


Espero que con el revoloteo de hormonas que genera la llegada de la Primavera, los hombres se esmeren un poco en el fino arte de la seducción.

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