Ídolos de ayer, promesas de hoy
Al fútbol actual hay un mal muy grande que lo está aquejando, desde ya hace varios años, y es la falta de ídolos en sus clubes, ese jugador al que con sólo nombrarlo, inmediatamente se lo relacione con una camiseta o club en particular.
Más de uno recordará con nostalgia esas épocas en las que los Ricardo Bochini, Diego Maradona, Enzo Francescoli o Ruben Paz, por citar algunos ejemplos, eran estandartes de sus equipos. La asociación de ellos es con Independiente, Boca, River y Racing respectivamente, y nadie lo asociaría a otro lado.
Por caso, el “Bocha” jugó más de 600 partidos en el equipo de Avellaneda, y nunca vistió otra camiseta, o Maradona que llevó su amor incondicional por Boca a todo el mundo.
En la actualidad, el factor más importante, por no decir el único, que atenta contra la continuidad in eternum de un jugador, es el económico, donde lo que prevalece es el sentimiento de pasar a un club europeo, para “hacer la diferencia económica” ya que “la carrera es corta y hay que aprovechar”, y aquí juegan un papel protagónico los intermediarios, que captan jugadores desde muy chicos, sin importar la edad, para salvarse.
Es por eso que los Daniel Montenegro, Claudio López, a pesar de ser más que queridos en sus clubes, en su momento no perduraron y pasaron tanto de equipo en equipo, que perdieron su verdadera identificación. Caso distinto es el de Martín Palermo que está al límite de ser un ídolo que perdure, aunque eso sólo el tiempo lo dirá, y el de Ariel Ortega, que teniéndolo todo para recuperar esa idolatría de antaño, por sus problemas personales, echó todo a perder.
Lamentablemente, el tema de la rápida transferencia de los jóvenes que pueden ser referentes, es un tema sin solución, ya que mientras lo que prevalezca sea el amor por el dinero por encima de los colores del club, algo que no se inculca desde inferiores, dónde sólo prima el gusto por la victoria y la salvación personal por encima de otros valores, las cosas seguirán el mismo derrotero.
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