Investigan torturas en un centro para drogadictos
Por Télam
- Según denunciaron cuatro ex internos, les arrojaban agua podrida, simulaban ahogarlos y los obligaban a caminar con los codos.
- A raíz de los malos tratos, los chicos se fugaron del centro y deberán enfrentar un juicio oral.
Los responsables de un centro bonaerense de rehabilitación para drogadictos serán investigados por las presuntas torturas a que sometían a adolescentes a quienes encerraban en un pozo de tierra donde les arrojaban agua podrida, simulaban ahogarlos en una pileta y obligaban a caminar con los codos como "medidas educativas".
El fiscal general sostuvo el archivo es "inadmisible" porque de la causa surge que los entrenadores, coordinadores y el director de la comunidad (ocho en total) podrían ser coautores de torturas, privación ilegal de la libertad y lesiones.
Para el fiscal, los responsables del centro "conocían el trato metódico de tormento físico-psíquico dispensado a los adictos, infringido tanto como castigo o represalia, como para hacerlos objeto de sufrimientos sin justificativo o sentido alguno".
A raíz de los malos tratos, los chicos se fugaron del centro y deberán enfrentar un juicio oral, ya que esa causa, también a cargo de Scebba, a diferencia de la de las torturas, se tramitó rápidamente.
El abogado de dos de las víctimas, Walter Reinoso, dijo que "ahora se va a averiguar realmente la verdad de lo acontecido en el centro de rehabilitación" y destacó que "el daño sufrido por estos menores es irreversible".
Según declaró en la causa Marcelo M., como "medida educativa" tenía que "realizar un pozo en el que sólo podía estar con una prenda", en su caso un short, y que pese a que era invierno, debía permanecer todo el día allí adentro y sólo lo dejaban salir para comer, cuando le daban "sobras" del resto de los internos.
Otro que sufrió el castigo del pozo fue Matías R., quien explicó que en una oportunidad le arrojaron "agua podrida que sacaron del interior de la pileta".
Marcelo, ex interno del centro, aseguró que uno de los coordinadores lo quiso "ahorcar" y que "una de las formas de castigo era caminar con los codos y rodillas sobre piedritas por toda la quinta" y luego los metían "dentro de la pileta".
Allí, los chicos sufrían tal vez el castigo más duro: Matías R. declaró que "solían sumergir a alguno de los internos en la piscina y obligarlo a mantenerse a flote por más de una hora hasta que tres o cuatro mayores ingresaban y entre todos lo sumergían hasta que quedara exhausto".
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