JUEGO DE ROL - Parte 2

*Historias y escándalos de barrios privados, lo que todos saben pero pocos se animan a contar.

Télam
Por Télam

El genio creador, el tipo que la vió clara hace 70 años , fue el Viejo. O quizás sólo lo intuyó. O tuvo suerte, pero a la suerte hay que ayudarla.  Para el caso es lo mismo porque en los años 30 cuando todo esto era un paraje que no le interesaba a nadie, compró 4000 hectáreas de campo sobre la costa de General Madariaga. Al sur de donde actualmente  están Pinamar, Cariló, Mar de las Pampas,  esos balnearios top que después se fueron poniendo de moda. Ahora parece obvio pero en aquel momento pagar dinero fresco a unos  estancieros para que corrieran sus vacas, fabricar médanos altos que detuvieran los vientos feroces de la zona, plantar 1 millón de pinos que fijaran los médanos y proporcionaran sombra y solaz para los ojos… se te tenía que ocurrir. El turismo, las vacaciones en aquella época apenas comenzaban. Después hizo cavar pozos,  generó arroyos  y pequeños lagos deliciosos perdidos en el bosque, plantó otras especies para darle encanto natural al lugar, pobló los estanques y riachuelos con truchas y otros peces para poder pescar. Contrató arquitectos paisajistas que vinieron de Escocia y crearon manchones de pasto verde inglés donde jugar al cricket o al golf, exquisitos rincones con bancos donde perderse o encontrarse, laberintos vegetales para que jugaran los chicos y los grandes. Hasta hizo construir una cordillera con rocas que mandó traer en cantidad desde  San Luis tras elegirlas personalmente. Uno podía salir de campamento, y dormir tras cruzar los “Andes Chicos” como fueron bautizados de inmediato.



Hizo dragar el mar y construyó un puerto para embarcaciones deportivas. Con los años el área náutica fue creciendo y ahora tiene amarras para veleros, lanchas de todo tipo, motos de agua. Guardatablas para  windsurf, en fin todo lo que ha ido surgiendo en tantos años, el Country lo fue siguiendo para estar siempre al día.


El Viejo dividió el terreno: las 4.000 hectáreas se partieron en una enorme zona de uso común de 999 hectáreas y 3001 parcelas de una hectárea cada una.  Una hectárea equivale a una manzana para que te hagas una idea. En el medio, bosques de propiedad común. Una delicia.


 
En el área común están los jardines, las lagunas, los paseos, las dos  canchas de golf de 18 hoyos que diseñaron Graham Yill, el mejor de aquella época y que sigue siendo un clásico y la nueva, obra de Jacques Bouvé, más moderna y exigente. Con el tiempo se añadieron cómodamente 24 canchas de tenis, 4 de fútbol, un gimnasio enorme y completo que fue evolucionando y ahora tiene las más completas instalaciones, máquinas y el equipamiento que te imagines, 4 piscinas enormes, una climatizada y cerrada para uso invernal, en fin todo lo que se fue requiriendo y sonara lógico se incorporó sin dudarlo desde el mismo comienzo, hace ya tantos años.



Tres Club Houses de distinto estilo y tamaño sirven para la vida social del Country. Además cada deporte tiene su pequeño Start para reunión de los socios antes y después del deporte, drinks y snacks.



El lugar fue denominado Highland Over the Sea Sport and Social  Country Club por el mismo fundador. El Viejo siempre fue un  admirador de los británicos y no accedió a ninguna traducción o simplificación.
- Si no les gustan los ingleses que no vengan, carajo-  solía decir-  y si no entienden que aprendan.
La zona de las casas – nunca se permitieron departamentos en el HOSSSCC-  está convenientemente arbolada, con caminos en curva, culs de sac encantadores con parterres de flores primorosamente mantenidos y cada parcela preparada para recibir a su morador. Los proyectos de construcción son vigilados, escrutados en todo detalle por una comisión de arquitectura fieramente controlada por el Jefe y la Comisión Directiva.



Mejor explico ahora la parte humana porque hasta aquí no he hablado de  personas salvo del Fundador.
El tipo como dije tuvo todo claro en su cabeza desde el principio. Por eso generó exactamente 3001 parcelas. Ese es el número a partir del cual la Provincia de Buenos Aires acepta que una comunidad se convierta en “poblado o población urbana constituida”. Esta clasificación, está por debajo de “ciudad” y de “pueblo”, pero encima de “asentamiento” o “caserío estructurado”. Si además se cumple la condición de tener una población estable de al menos 1001 personas o alternativamente 3001 en la época veraniega, la legislación bonaerense le otorga al poblado una serie de derechos y obligaciones: tener una escuela, una estación – destacamento – de policía oficial, un juzgado de paz, un concejo deliberante para temas locales, un intendente subrogante. En pocas palabras, se le otorgó al Country, desde su fundación  en aquel lejano 1932 todos los derechos e instituciones de un pueblo con sus poderes completamente establecidos: legislativo, judicial y  - principalmente – ejecutivo. Las autoridades provinciales se han manifestado siempre tolerantes, desde la aprobación inicial otorgada por el Gobernador Fresco, figura prototípica de la Década Infame que solía visitar el Club acompañado de su guardaespaldas Ruggerito, pasando por todos los mandamases fueran conservadores, radicales, peronistas o militares. El Viejo supo siempre acariciar el lomo del Poder, generar votos y dinero para el gobierno de turno y  salirse con la suya. Todos los permisos le fueron concedidos cuando los necesitó. Don Santiago, su hijo y sucesor, el nuevo Jefe ha heredado aquella mítica “muñeca” para entenderse con los poderes de turno.



El Highland Over the Sea se constituyó entonces como el primer Country de la Argentina con tres áreas bien definidas y así ha quedado hasta ahora:
Las 3001 parcelas sobre las cuales se han ido edificando casas a lo largo de tantos años,
La enorme superficie de 999 hectáreas de uso  común dedicada a bosques, lagos, ríos, paisajes cordilleranos, zonas deportivas y sociales para reunión. Y dentro de ésta la “Zona Comunal”. Unas 20 manzanas que constituyen lo que sería el Centro de una población. Una plaza rodeada por los edificios oficiales: legislatura, juzgado e intendencia. La escuelita, la comisaría con su pequeña cárcel anexa, sucursales de dos bancos, oficinas de correos, las empresas – todas privadas – que prestan servicio de teléfono, agua, gas, electricidad, fibra óptica y todos los servicios requeridos. Una prolija capilla.
Más allá, pero dentro de la Zona Comunal, negocios que abastecen las necesidades de los socios. Prolijamente organizados.  Un enorme y moderno shopping con tiendas de todo tipo, un Supermercado muy completo dotado de exquisiteces y todo lo que puedan requerir los pobladores. Y regadas como al descuido – pero no – tiendas más chicas de ropa, boutiques, joyerías, mueblerías, galerías de arte, locales de náutica, venta de motos y autos deportivos, casas de decoración, en fin todo lo que los propietarios-socios puedan requerir y donde puedan gastar su dinero y liberar ansiedades. Los comercios están decorados con una temática coherente, armónica con el encanto del lugar y la personalidad del Highland. Hacete la idea de una mezcla de Ibiza, Carmel y Punta del Este. Con lo mejor de cada uno.



Y los personajes que pueblan este lugar de ensueño.
El Viejo: Torquemada de la Cruz Pacheco Belaúnde  Briggs. Tuvo un sueño. Como Martín Luther King “I have a dream”, pero distinto. Quiso construir el mejor, el club más exclusivo para reunir a “las 3000 mejores familias de la Argentina”. Cuentan que siempre bromeaba:
- Desde la número 2 hasta la 3001, porque la número 1 somos nosotros- bueno no sé si bromeaba.
No sé – no me preguntes tanto – porqué al padre del Viejo se le habrá ocurrido semejante nombre nunca vi algo igual, pero pensó en Torquemada de la Cruz y así le puso. Original no cabe duda, como resultó la personalidad del que llevaba el bendito nombre y de  su descendencia Dios Gracias por mi Vicky.


Y cumplió su sueño. Me refiero al “más exclusivo club….” Ya en 1934 había parcelas construídas y ha seguido creciendo – ordenadamente – hasta ahora. Desde el primer momento aquello fue el paraíso: poca gente, disfrutando de privacidad y aislamiento en su propia hectárea, separada además por amplios terrenos comunes arbolados: vivís en medio del bosque. El mar al lado, todos los deportes que quieras practicar al alcance de la mano.


 
Y se aseguró el absoluto control. Era, como en esas películas americanas “el dueño del pueblo” y cuando se murió, su hijo Santiago lo heredó.


Porque uno no puede simplemente ir y comprar una parcela. Toda la tierra, las 4.000 hectáreas son propiedad de HSSSSC Sociedad Anónima, una empresa de la familia Belaunde Briggs. Lo que uno hace es comprar una acción con lo cual estás asociado al Country. Después la Sociedad te alquila por 99 años el terreno donde construirás. Y para comprar la acción… no basta con tener el dinero o la voluntad de hacerlo. Es necesario que la Familia quiera vendértela. Por contrato los accionistas que decidan vender sólo pueden hacerlo tras ofertársela primero a la  Sociedad que siempre la compra. De manera que para comprar o para vender, siempre están los Belaunde Briggs. Y no le venden a cualquiera. Tenés que ser – a juicio de ellos – una de las 3.000 familias, de las 3.000  mejores como dijo el Viejo en su momento.


Por ejemplo: desde su fundación se estableció que la Sociedad le vende por el precio nominal de un peso una acción al Presidente de la República cuando éste asume el Cargo. Y por otro peso le vende la parcela de su preferencia. Empezó con el presidente Ortiz, y ninguno se rehusó nunca. Salvo Perón  -“por suerte”-  decía el Viejo.


Asi que tenemos adentro al presidente actual, a los anteriores y a los descendientes de la mayoría. Pululan los Avellaneda, Irigoyen y hay varios Roca.  Cuando algún hijo o nieto hereda y quiere vender, tiene que pasar como cualquier hijo de vecino por la oficina entregar su acción y su propiedad a la Sociedad, siempre a cambio de un precio justo eso sí.  


Asi que están los Presidentes, y también los miembros preclaros del Poder Judicial, algunos senadores, algunos diputados,  los grandes hombres de negocios, dueños de medios de comunicación, grandes contratistas del Estado, los políticos relevantes. Todos fueron pasando y dándole carácter el Highland Over the Sea. Ellos y sus descendientes a menos que vendieran. Pero también intelectuales, periodistas, algunos deportistas (rugbiers, tenistas, golfistas), alguna gente del espectáculo siempre con carácter selectivo.


La plata cambia de mano, pero el nivel del Highland se supo mantener siempre alto. Siempre.
Siempre esa gente de mierda.


 


 

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