La casa tomada: usurpación y delincuencia a 300 metros del Departamento Central de Policía

Se suele pensar que lugares como estos son tierra de nadie, o al menos, de nadie que se jacte de dar la cara. Sin embargo, en la esquina de Solís y Chile no queda claro el límite entre la caridad y la ilegalidad. Y organismos públicos, efectivos policiales y delincuentes se entremezclan en los siete pisos de la construcción.

Se trata de un edificio de ANSES ocupado desde hace seis años por más de 80 familias locales y procedentes de diferentes países latinoamericanos, situado a sólo 300 metros del Departamento Central de Policía.

Los vecinos denuncian que el lugar sirve de trinchera a delincuentes que arrebatan carteras, roban en los semáforos y golpean a transeúntes. Sin embargo, algunos de los residentes del edificio que dialogaron con minutouno.com prefirieron distanciarse de los habitantes conflictivos que se filtrarían entre los 8 pisos del lugar aprovechando descuidos en la entrada. 

Extraña portería

Pese a la delincuencia palpable y denunciada por quienes viven en esa zona de Constitución, en la puerta suele haber efectivos de las comisarías 6° y 18°. En diálogo con este diario los agentes, que solicitaron resguardar su identidad, comentaron sobre la existencia de asaltantes en la locación pero que no pueden ser detenidos –al no ser interceptados en el momento del ilícito- o por huir rápidamente.

Los efectivos admitieron el vinculo con los habitantes “honrados del lugar” y hasta disponen de llaves para regular el ingreso y egreso de gente en la casona, siendo difícil distinguir el “servicio a la comunidad” del rol de portería.

María,vende comida peruana en la planta baja del edificio. Dice que es imposible regular el ingreso de malhechores aunque prefiere controlar sus palabras. Antes debe chequear su accionar con Luis, su líder del Polo Obrero, que tiene un comedor adentro y de donde suelen salir caravanas para las marchas.

Otras de las curiosidades es que la ANSES continúa pagando los servicios y que prefiere no tomar medidas drásticas como un desalojo. “Nos parece inhumano echar a tanta gente”, confió a minutouno.com una alta fuente del organismo que además confirmó la paralización de la causa judicial que se abrió para obligar al desalojo.

Juan, kiosquero de la zona, dice estar acostumbrado a las irregularidades, a la vista gorda policial y a convivir con la delincuencia de la casa tomada que se encuentra a metros de la Escuela Nº2 Fray Cayetano Rodríguez.

“A veces bajan de los móviles policiales y se quedan conversando amablemente con los ocupantes de la casa, que a partir del mediodía y hasta después de la medianoche se instalan en la fachada del edificio y realizan sus acciones delictivas del día. Esto, sumado a bailanta los sábados hasta la mañana del domingo, cortes sistemáticos del cableado de televisión de cable y teléfono de los vecinos, peleas y rotura de botellas casi todas las noches y dealers que paran con sus autos todas las noches en la esquina”, contó otro de los vecinos.

Desde la comisaría 6°, mostraron similar “benevolencia” pese a reconocer las denuncias recibidas. “Desde 2005 hay una causa abierta por usurpación a cargo del Juzgado número 3, hubo denuncia y detenidos”, confirmaron desde la División Prensa del Departamento Central de Policía que, no es un dato menor, se encuentra a tan sólo tres cuadras de la conflictiva casona.

El Gobierno de la Ciudad, también aporta bolsones de alimentos a los habitantes de la popular vivienda, en el ojo de la tormenta. Por lo pronto una casa tomada, por demás habilitada…

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