La enigmática mujer vestida de traje rosa
*Nora "Pichi" Taylor, una amiga de Carlos Carrascosa que estuvo procesada por encubrir el crimen de García Belsunce y luego fue sobreseída, dijo que vio a una mujer con esas características momentos después del crimen.
*Agregó que María Marta le tenía miedo al vecino del country Nicolás Pachelo.
María Marta García Belsunce habría llegado sentir "miedo" por el vecino del country Carmel Nicolás Pachelo, según lo aseguró hoy en el juicio oral su amiga Nora "Pichi" Taylor, quien volvió a instalar el enigma de la "dama de rosa", una intrigante mujer que habría aparecido junto a los médicos que asistieron a la socióloga asesinada.
En una extensa exposición de más de una hora y media, "Pichi" Taylor, quien era vecina de María Marta y amiga personal del matrimonio Carrascosa, negó haberle confesado a otra allegada de la víctima, Inés Ongay, que se había pagado para que no se efectúe la autopsia "porque era lo que el Gordo quería", tal como lo atestiguó durante el juicio.
Ongay vive en Bariloche, era amiga de María Marta desde la infancia y ambas mujeres serán careadas el próximo jueves a pedido de la defensa de Carlos Carrascosa, el único acusado por el crimen ocurrido el 27 de octubre de 2002.
Sucede que Inés había explicado con lujo de detalles aquella charla en la casa de Guillermo Bártoli, en la que "Pichi" Taylor le habría explicado que la intención de no efectuar autopsia obedecía a que "aquí se podría haber abierto (una investigación) o en suicidio u homicidio".
"Pichi" Taylor --testigo de la defensa-- se estrechó en un fuerte abrazo con Carrascosa no bien cruzaron el umbral de la sala de audiencias, cuando la vecina y amiga le preguntó al acusado si podía darle un beso.
"-Sí, divina", le contestó Carrascosa, quien la abrazó con emoción y ante todo el público.
En su declaración de hoy, Taylor respondió las preguntas de la defensa y aludió al identi-kid que confeccionó de la enigmática mujer de "traje rosa" a quien dice haber visto salir de la casa de los Carrascosa aquella noche, cuando se iba el primer equipo de médicos.
La definió como una mujer de mirada "penetrante", pero también recordó el episodio que vivió después cuando los rasgos de la sospechosa coincidían asombrosamente con los de la mujer de Pachelo.
"Estuve dos días con el identikit, el pelo, la nariz, los ojos, en un ochenta por ciento semejante" a la mujer que había visto, aseguró.
Su aparición en televisión hizo que el abogado de Pachelo, Roberto Ribas, la llamara para recriminarle que se trataba de "una burda copia de la señora de Pachelo".
Cuando se anotició de ello, relató ante el tribunal: "no sentí miedo, sentí pánico", una manera de graficar el calvario que asegura haber vivido ella y su familia en alrededor del joven vecino que el partes recordó haberla llamado por teléfono para recriminarle algunas cosas que se decían de él.
El hijo de Nora, Santiago Emilio, declaró después de su madre y también hizo referencia a la mirada "penetrante" de Pachelo, pero ambos se cuidaron de no aludir a ninguna amenaza, sino a actos que consideraban intimidatorios.
Respecto del episodio del perro de María Marta, de cuya existencia se habló en varias ocasiones durante el juicio, "Pichi" Taylor recordó que tras la desaparición del animal, la víctima había recibido llamadas pidiendo rescate por su recuperación.
Al respecto, un vecina de apellido Fister le había confiado a María Marta que durante una conversación entre la empleada de su casa y la de Pachelo, ésta última le había confesado que el perro había estado encerrado dos días en el baño de la vivienda.
Cuando "Pichi" le preguntó a María Marta si lo iba a denunciar en la asamblea de socios del Carmel, le respondió que no lo iba a hacer "porque Pachelo me da miedo", luego de enterarse que podría haber sido el autor de una extorsión por el "secuestro" de un perro.
Durante la asamblea, Fister rompió el silencio sobre el tema y obligó a María Marta a revelar lo sucedido, lo que a entender de la testigo le habría ganado su enemistad.
Durante la audiencia también declararon los dos hijos del matrimonio Binello -también vecinos del Carmel- Gonzalo y Santiago, y éste último debió confeccionar un croquis de la ubicación de sus familiares y demás comensales en la mesa del quincho, aquel domingo al mediodía: la última vez que almorzaron con María Marta, "La Negra".
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