La familia ampliada
*La importancia de las mascotas en el campo, en la ciudad y a lo largo de la historia.
*Por el Prof. Leonardo J. Sepiurka, Médico Veterinario.
Cuando leemos los suplementos culturales de los diarios, es común ver en las fotos que acompañan a las notas, que ilustres escritores, músicos, y pintores aparecen acompañados por sus no menos ilustres mascotas. También hasta el mismísimo presidente de Estados Unidos se presenta con sus animales, quienes tienen su propia página en Internet donde reciben centenares de cartas.
Salvando las distancias, no son menos importantes los perros y gatos que acompañan la solitaria vejez de Doña Rosa, o los que crecen junto a sus jóvenes amos. Lo cierto es que las estadísticas muestran que cada vez son más las familias que incorporan a un animal en el núcleo familiar.
En el pasado el hombre convivía y dependía de sus animales, para trasladarse, alimentarse y defenderse. Esta conducta es aún hoy observada en poblaciones rurales, y múltiples anécdotas nutren los informativos, como aquella que relató que durante una reciente erupción de un volcán en México las tareas de evacuación de los campesinos que vivían al pie de dicho volcán se vieron dificultadas al no querer los mismos abandonar a sus animales.
Esas costumbres se vieron acotadas al ser llevados a vivir en las ciudades, y aun en el club de campo, pues las normas sociales redujeron esa posibilidad de convivencia al mínimo.
Pero la íntima convivencia, ha llevado a que los vínculos sean tan estrechos, que hasta en algún caso particular la sobrevivencia del animal, permite y motiva la de su dueño. Trabajos científicos han demostrado el beneficio de la compañía de gatos y perros en el control de la hipertensión arterial al reducir el estrés, o en la reeducación de chicos con síndrome de down, y hasta en centros de recuperación de drogadictos, entre tantas otras actividades beneficiadas.
En la vida cotidiana, la espontaneidad y autenticidad de nuestros animales ayudan a que nuestros días sean más llevaderos en los tiempos difíciles que nos toca vivir.
Solo quien ha experimentado la convivencia habrá podido de gozar de esas miradas tiernas, y de las simpáticas actitudes que nos arrancan sonrisas.
No escapará a muchos de los lectores y es válido recordarlo, que hace dos milenios y rodeados de unos pocos animales, venía al mundo un hombre que guió a gran parte de la humanidad y cambió la historia.
Leonardo J. Sepiurka
Dejá tu comentario