La gran contradicción de Andrea del Boca
*¿Por qué la actriz decide unilateralmente cuándo la prensa y el público deben interesarse por sus problemas personales y cuándo las cuestiones de su vida privada deben quedar afuera del alcance de los medios?
Me importa nada la relación de Andrea del Boca con el padre de su hija o con cualquier otra persona vinculada a ella por cuestiones pertenecientes a su vida privada. Me interesa, en cambio, la relación de la actriz y flamante conductora con los medios de comunicación, porque ése es un asunto que nos atañe a todos: a los televidentes, a la prensa y a ella, una figura pública. En tal sentido, la reciente batahola mediática que desató Del Boca, el miércoles último, en relación al paradero de su hija me ha dejado pensando la complejidad del ida y vuelta entre los famosos, los periodistas y la opinión pública.
Personalmente, me caen bien las figuras famosas que se niegan a hablar de sus vidas privadas en entrevistas públicas. El talento, la popularidad o el dinero no le quitan a nadie el derecho a mantener su intimidad fuera del alcance de los medios. Andrea del Boca es parte de ese grupo que le marca a la prensa una frontera entre lo privado y lo público. Hace muy bien: si algunos medios eligen para sí el papel de los fisgones a ella le asiste el derecho de tapar el ojo de la cerradura.
Pero seamos serios: quien establece ciertas reglas de juego debería respetarlas. Y Andrea del Boca quedó en off-side al transgredir los límites que ella misma establece. Lo hizo el miércoles último, cuando ventiló, en el programa que conduce por Canal 13 un asunto de estricto corte personal del que, según sus propios dichos, ya estaban ocupándose las autoridades pertinentes. Lo volvió a hacer horas más tardes, en TN y en Telenoche. Al día siguiente, su ciclo se dedicó de lleno al tema, con cruces de abogados al aire, conductora suplente y Andrea dando su versión de los hechos telefónicamente.
El juicio por la tenencia de la hija de Del Boca y Biasotti y todo lo que de él deriva es un asunto que debería dirimirse en los tribunales y fuera del alcance de las cámaras. Al respecto, creo que los periodistas no tenemos nada para aportar. Pero nos asiste el derecho a pedir cierta coherencia en la relación entre los famosos y los medios. Si tu vida privada es tuya cuando la prensa quiere entrevistarte no estaría mal que prescindieras de la vidriera mediática para resolver las cuestiones que pertenecen a la misma esfera.
Andrea del Boca argumentó que hablaba en
Lo que me resulta contradictorio en el caso de Andrea del Boca es que decida unilateralmente cuándo el público y la prensa deben interesarse por sus conflictos personales con la actitud propia de los parientes del corazón y cuándo deben comportarse como desconocidos respecto de lo que a ella le sucede fuera del ámbito profesional.
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