La hora del baño

*Cuándo y cómo bañar a tus mascotas.

En estado natural los caninos y felinos tienen hábitos de higiene que son característicos para cada familia. Los primeros ven desprenderse los pelos muertos de la muda estacional de primavera y otoño mientras caminan entre los arbustos, mientras que los felinos dedican tiempo a su acicalamiento personal. A estos efectos se ven ayudados por las características particulares de su lengua provista de papilas retrogradas que al lamerse actúan a modo de peine o cepillo.

Al momento de querer eliminarse las pulgas, los perros buscan una osamenta –restos de un animal muerto- para revolcarse en ella y lograr ponerlas en fuga por efecto de unos aminoácidos con un olor característico, que no por casualidad se llaman putrescina y cadaverina.

Pero como todo tiene su precio, el convivir en la intimidad del hogar, sean casas o departamentos, supone tener que someterse a elementales normas de higiene.
Los primeros pasos básicos se logran con un cepillado que debe realizarse con la asiduidad  y elementos indicados para cada raza, y de acuerdo al tipo y longitud de pelo.
 
El gran desafío llega a la hora del baño; los gatos - sobre quienes se creo un mito de que no se pueden bañar - no son realmente muy amigos de someterse a la cotideaneidad que impone una higiénica convivencia, pero finalmente tras resistirse con garras y dientes aceptan la tibieza de un reparador baño acompañado de los mimos y masajes de sus dueños.

Los perros aceptan con menores remilgos la obligación del baño, y hay hasta quienes disfrutan de las sesiones de higiene. Los perros de aguas como los Labradores, se zambullen en las piletas en invierno y verano, remedando a sus congéneres que se ganan su sustento tirándose a los lagos y lagunas para recobrar los  patos cazados. Es obvio  que disfrutaran del baño, tanto cuando los llevan a los “lavaderos de perros” como cuando son bañados en sus propias casas.

No se deberá  descuidar la temperatura del agua, pues más allá de las defensas naturales que tienen los animales, también son proclives a tener enfriamientos y enfermarse a causa de ello.
                 
Similar precaución deberá tomarse al momento de elegir el champú adecuado, pues existen preparados especiales que su veterinario de cabecera le sabrá indicar y que se adecuan a las características de la piel de su mascota, y más aún ante aquellos cuadros de enfermedades de la piel que requerirán un champú dermatológico adecuado para cada caso y que también será prescripto por su profesional de confianza.
                  
Afortunadamente la industria farmacéutica local provee un amplio surtido de especialidades que cubren todas las necesidades, desde los cosméticos hasta los pulguicidas y garrapaticidas. Pero quiero puntualizar que el efecto de estos últimos se logra durante el baño, y al ser enjuagados no perdura su efecto. Para ello deberá recurrirse a soluciones que se aplican posteriormente, o más simple y efectivamente aplicando las practicas ampollas que conseguirá en su veterinaria y que se aplican sólo una vez cada mes.
 

                  

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