¡La "maldición del 13"!: Nunca le trajo suerte el número que lleva en su camiseta

*El capitán de Alemania se perdería la final de la Eurocopa ante España.

EFE
Por EFE
Seguramente, Michael Ballack no será supersticioso. Probablemente, que lleve el 13 a la espalda y no gane finales, es una casualidad, pero cuando otra lesión está a punto de dejarle fuera del partido decisivo de otra máxima competición, debería pensar en cambiar de dorsal.

Un problema muscular en el gemelo de la pierna derecha, que le ha impedido participar en los dos últimos entrenamientos de su selección, deja a Ballack al borde del k.o, justo cuando estaba llamado a ser uno de los grandes protagonistas de la final de la Eurocopa que enfrenta a su selección contra España, mañana, en Viena.

Ballack, el jugador más brillante que ha dado el fútbol alemán desde el comienzo de siglo, mantiene una mala relación con los encuentros decisivos.

Él fue quien capitaneó al sorprendente Bayer Leverkusen que se quedó a las puertas de la gloria, en 2002, segundo en la Bundesliga, la Liga de Campeones y la Copa alemana.

En una semana, el Leverkusen lo perdió todo. La Bundesliga sobrepasado por el Borussia Dortmund, la Liga de Campeones, ante el Real Madrid y gracias al precioso gol de Zinedine Zidane, y la Copa contra el Bayern. Se ganó el nombre de "Neverkusen" y Ballack decidió emigrar en busca de mayor fortuna.

No concluyó ahí su "annus horribilis". El "nuevo Beckenbauer" como ya se le comenzaba a denominar, se perdió la final del Mundial al ganarse una amarilla en la semifinal contra Corea del Sur, por cometer una falta innecesaria.

Ese verano, ficha por el Bayern, pero en el club bávaro, pese a ganar tres ligas y dos Copas, comienza a ganarse la fama de jugador que no rinde en los partidos decisivos, por lo que el gigante alemán tampoco opone mucha resistencia cuando el Chelsea se lo quiere llevar, en mayo de 2006.

Ese mismo año, Alemania cae en las semifinales del Mundial que organiza, en la prórroga contra Italia, y deja a Ballack sin la posibilidad de resarcirse.

Como tampoco la ha tenido este año con el Chelsea, dominador al comienzo de la temporada y desfondado en mayo, tras perder la final de la Liga de Campeones, en la tanda de penaltis, contra el Manchester United.

Ahora, la Eurocopa parecía el momento definitivo para su despegue en la selección. Ante Austria, marcó un gran gol de golpe franco, desde 25 metros, y favorecido por un cambio en el sistema táctico de Joachim Löw, que le dio más libertad, Ballack fue brillante contra Portugal, en los cuartos de final, y ante Turquía, en semifinales.

En la final, es la gran amenaza para España, porque todo el juego alemán gira en torno a él. Marca el ritmo, tiene llegada y va bien por alto. Si Ballack juega bien, Alemania tiene muchas posibilidades de salir victoriosa, pero, sin él, le entran dudas, porque no tiene un recambio del mismo nivel.

Por eso, su posible baja siembra la alarma. Por eso, Ballack debería ir pensado en buscar otro número.

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