El sedentarismo al que son restringidos los animales que viven en la ciudad y sobre todo en departamentos, hace que inevitablemente aquellas calorías de más que son ingeridas se transformen en depósito graso. Esto es ni más ni menos que la obesidad, patología que afecta a un número creciente de animales, y que se expresa cada vez que el sobrepeso exceda el 15 al 20 % del que sería esperable para esa raza, sexo y edad.
Sucede que a la par de la falta de la ejercitación natural y necesaria para quemar esas extra-calorías, le estamos ofreciendo a nuestras mascotas una serie de sabrosos y energéticos alimentos a los que no se pueden resistir. Si bien puede existir una predisposición genética y alteraciones hormonales, convengamos que en ocasiones un dueño con sobrepeso conduce consciente o inconscientemente a su animal por mal camino.
Las consecuencias son que los animales obesos ingresan a un grupo de riesgo con trastornos crónicos que pueden desencadenar en una diabetes. No menos importantes son las alteraciones pulmonares y cardíacas que se presentan, ya que el aparato cardiocirculatorio se ve sometido a un mayor esfuerzo al tener que nutrir una mayor masa corporal venciendo la resistencia. Hasta el mismo corazón puede haberse infiltrado por esa grasa excesiva y ese corazón disminuido en su capacidad de reacción tolerará muy mal un esfuerzo ante el ejercicio y el calor.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por lo mismo el riesgo quirúrgico se ve aumentado, y en caso de ser necesario intervenirlos por alguna patología deberán extremarse los recaudos anestésicos y el manejo intra y postoperatorio.
Por último y no menos importantes son las alteraciones que se presentan en el aparato locomotor, aumentando en los obesos el riesgo de sufrir alteraciones articulares del tipo de las artritis y artrosis subsecuentes, las que resultan dolorosas e inhabilitantes, lo que hace que comiendo lo mismo y aún con menor movilidad ingresen en un cÍrculo vicioso.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Razones similares hacen que perras y gatas operadas tiendan a aumentar de peso, situación que debe controlarse bajo supervisión veterinaria, con un programa de ejercicios controlado, y una dieta hipocalórica recetada.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario