La piel: el espejo del organismo

Alguna vez y con razón, alguien acuñó esta frase que expresa que las alteraciones que sufren los órganos internos pueden verse reflejados en la piel con lesiones de distintas formas y diferentes presentaciones.

Desbalances nutricionales, o desequilibrios hormonales son además otros generadores de patologías que exteriorizadas de alguna forma en la piel, nos están denunciando que "algo sucede".

La estructura de la piel de perros y gatos difiere en detalles a la de los seres humanos, pero igualmente se altera cuando se expone a los agresores del entorno. Los rayos solares que inciden permanentemente sobre la nariz de animales desprovistos de pigmentos pueden producir su inflamación y hasta generar un cáncer sobre las orejas de gatos blancos.

Más rápido y visiblemente, la acción alergénica de la saliva de las pulgas pueden producir cuadros de alergia en animales sensibles, y más evidentes resultan las lesiones por acción de los ácaros de la sarna y de la automutilación por rascado que se producen aquellos perros contagiados por otros "sarnosos".

Estos son tan solo ejemplos aislados de la diversidad de patologías existentes, ya que las enfermedades de la piel son motivo de consulta permanente y más allá de la primoatención, son los veterinarios especializados en dermatología quienes diagnostican casos difíciles o rebeldes, recurriendo a drogas similares a las utilizadas para los seres humanos. Los avances en veterinaria van a  la par de esta rama en medicina, y quienes encaran este aspecto de la profesión investigan permanentemente para precisar los diagnósticos y encontrar los recursos terapeúticos para paliar los padecimientos de los pacientes.
Los avances en  inmunología en veterinaria han permitido encontrar herramientas útiles para hallar las causas y proveer las estrategias de control de enfermedades autoinmunes. De igual modo se ha avanzado en la detección de los distintos tumores de la piel y los mecanismos para su control.
Como también se dijo "somos lo que comemos", es fundamental proveer un balance adecuado de nutrientes, y alimentación  de buena calidad para evitar y hasta corregir algunas de estas enfermedades.

Si avanzamos más allá, podríamos mencionar que en ocasiones una piel enferma, también puede estar denunciando que existen desajustes en el entorno familiar: lo que se definió como enfermedad biopsicosocial evidentemente también es aplicable en nuestros animales de compañía.
 

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