Las callecitas de Buenos Aires tienen... ¡movileros que las destrozan!
Y no me refiero a sus vehículos, precisamente. Cuando uno va a comenzar una actividad profesional en un medio cuya terminología no le es muy familiar, lo menos que trata de hacer es ponerse al tanto de los conocimientos elementales del área, para no quedar descolocado ante sus superiores, sus compañeros o el resto de la sociedad, si se trata de una tarea pública. ¿Por qué será, entonces, que una gran cantidad de cronistas y movileros de radios y videografistas de los canales de TV de nuestra ciudad no se toman la molestia de aprenderse los nombres más comunes de los lugares de Buenos Aires o, simplemente, no se compran una Filcar y se la leen?
Repasemos: la vía que nos lleva y trae de Ezeiza se llama Riccheri porque así se llamaba el general Pablo Riccheri en cuyo homenaje se la bautizó, pero no es Ricchieri (sobra la segunda “i”, aunque algunos carteles de la Avenida la lleven). ¿Cuesta tanto diferenciar
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