Las crónicas de un Santo Domingo de festejos
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Sanlore
La espera fue dura, pero finalmente llegó el partido donde el San Lorenzo de Ramón Díaz podía ser campeón. La fiesta estaba preparada, y los nervios y el clima de final se vislumbraban en el aire del Nuevo Gasómetro.
En el segundo tiempo llegaría el desahogo. Otra vez una ráfaga de dos goles de entrada puso 4 a 2 arriba al local. Ahora tenían la gloria en sus manos, y esta vez no estaba en los planes del “Cuervo” tropezar nuevamente con la misma piedra.
A esta altura la gente ya invadía las calles en Boedo, anticipando el tan añorado título. Pero todavía había que esperar, faltaba poco, y los hinchas azulgranas descargaban su ansiedad alentando con esa pasión que sólo el fútbol genera.
A los 30 minutos las bengalas comenzaron a vislumbrarse en el despejado cielo “Santo”, y los festejos ya eran un hecho.
Hasta que por fin el momento llegó. Favale pitó el final y todo ese nudo de nervios mezclados con alegría se desató. La felicidad era absoluta, y San Lorenzo conseguía así su décimo título en el fútbol argentino, y bien merecido que lo tiene después de 6 años de sequías.
Aquella vez fue el chileno Manuel Pellegrini quien comandó el barco de ese “Ciclón” que arrasó con todo. Ahora un ganador nato como Ramón Díaz fue el encargado y principal responsable de llevar a su equipo a lo más alto.
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