Los animales y Machu Pichu, dominio y territorialidad

Los individuos de cada especie animal viven aislados o en grupos, según las características que le son propias. Cuando se agrupan constituyen manadas, jaurías, piaras y otros tantas designaciones según de la especie de que se trate.


 


Cuando constituyen los distintos tipos de conjuntos, con el objetivo de protegerse, alimentarse, o aparearse y procrear, establecen rangos sociales con dominancias para lograr la gestación de descendientes mejor dotados para sobrevivir y perpetuar cada especie.


 


Estudios de etólogos, que no son ni más ni menos quienes estudian las  características del comportamiento animal natural, permitieron demostrar que en un grupo de perros se establece un ordenamiento jerárquico con la dominancia del perro alpha quien es el mandamás de ese grupo. No llevan jinetas ni blasones, sino que demuestran su posición con el ángulo de parada de su cola con respecto a la espalda. El alpha es quien tendrá su cola más parada, y los demás integrantes la irán bajando en distinta posición, hasta llegar al más rezagado quien tendrá su cola entre las patas.


 


Los gatos también establecen sus diferencias y peleas reñidas, y para cuando finalmente dirimen quien es el que manda, asume su posición en una altura y los demás se irán ubicando en "estantes inferiores" según su rango como si estuvieran en una biblioteca. Ellos es fácil de comprobar en aquellas casas donde conviven muchos gatos, quienes buscan posicionarse en lo alto de los muebles de cocina, arriba de la heladera, de una mesado o finalmente en el piso de una cocina cuando la eligen como su lugar de pertenencia.


 


El continente Americano de hace más de diez mil años fue sufriendo transformaciones en su fauna autóctona, donde la llegada del hombre vino a alterar el equilibrio preexistente. Su lado animal motorizó avances y conquistas, tratando de imponerse en cada nuevo territorio, muchas veces masacrando civilizaciones coexistentes y aniquilando por la caza a muchas especies animales hasta llevarlas a su extinción.


 


También estuvieron aquellas que se convirtieron en agricultoras y domesticaron a llamas, alpacas, cuyes y otras que les brindaron abrigo y alimento, pero paralelamente debieron defenderse de especies predadoras como el puma.


 


En busca de ese equilibrio, es que establezco la similitud al que hace referencia el título de esta nota, siendo las ruinas de Machu Pichu un testimonio de una civilización que no sobrevivió a pesar de querer dominar desde las alturas a sus enemigos estableciendo un dominio territorial homologable al de nuestros felinos domésticos.


 


El acercamiento a la divinidad del sol, fueron motivos adicionales, pero al igual que los Mayas y los Aztecas, los Incas no pudieron sobrevivir al tiempo. Solo el Condor sigue siendo el Rey de las alturas, y testimonio viviente de que el orden preestablecido por la naturaleza debe ser respetado en todo momento.

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