Los argentinos no consumen la cantidad adecuada de lácteos
*De los 230,9 litros per cápita que se consumía en el país en 1999, ahora se bajó a 202.
*Los especialistas señalan que este cambio de hábitos es peligroso porque afecta la estructura ósea, la coagulación y el sistema nervioso, y favorece la obesidad.
Leche
"Hasta los tres años no es un problema, pero a partir de los cuatro, y especialmente desde la edad escolar, el consumo de leche cae de manera notable. En la Argentina, a la pérdida de la costumbre de la merienda se suma el poco hábito de desayunar y eso opera como un reflejo: si el padre se toma un mate y se va a trabajar o se toma un café recién cuando llega a la oficina, ¿qué va a hacer el hijo?", dice a Clarín Sergio Britos, miembro del Programa de Agronegocios y Alimentos de la UBA, profesor de nutrición y Director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni). Según sus relevamientos, hasta los tres años los chicos toman tres vasos de leche -la cuota recomendable para esa edad- pero a partir de los cuatro baja a 2 vasos y a veces menos. Se estima que los adolescentes también consumen dos vasos diarios en lugar de tres.
Si cuesta tomar agua, pensar en tomar tres vasos de leche por día puede parecer imposible. Lo esperanzador es que se le puede buscar la vuelta. "No es necesario que sea leche fluida. Por ejemplo, un vaso de leche y un yogur de 250 juntos equivalen a medio litro de leche. Se puede agregar un cuadradito de queso del tamaño de una cajita de fósforos y se completa el requerimiento diario. También sirven los flancitos, el puré de papas con leche, el queso derretido sobre la comida", dice Schraier.
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