Los autos de los futbolistas top
*Conducir un auto lujoso y llevarlo a los entrenamientos es una de las mayores debilidades que tienen los jugadores.
*Le contamos cuáles son los vehículos que manejan las estrellas del fútbol argentino.
¿Adivina adivinador, qué auto tiene cada jugador? Desde siempre, los autos han sido (junto a la ropa y muy por delante de los departamentos) una de las mayores debilidades de los futbolistas.
Tener un auto propio significa dar un paso importante en la carrera, es simplemente, el primer sueldo o premio “grande”, cuya ostentación también ha sido objeto del controvertido tema de rivalidades entre compañeros (incluso peleas dirigenciales) que viene desde hace mucho tiempo.
Por algo a River le dicen “millonarios” y los jugadores pueden dar fé en esto. Tanto Germán Lux como Eduardo Tuzzio compiten quién tiene el mejor Audi A4: el “Poroto”, a punto de emigrar del club hasta que se vaya Passarella, posee un súper deportivo alemán color negro mientras que el aguerrido defensor prefiere el gris.
Ariel Ortega de “burro” no tiene nada si se trata de coches. Anda con una increíble BMW X 5 negra, la más grande de todas.
Cuando “Lucho” González jugaba en Núñez andaba sonriente con su Mini Cooper y simulaba su incomodidad ya que el jugador no entraba en el auto por ser muy alto. Entonces, una vez que fue vendido al Porto, apareció Danilo Gerlo y se lo compró.
Fernando Belluschi es un futbolista que viene en constante ascenso desde su aparición en Newell´s y por eso prefiere ser cauto: hoy maneja un Ford Ka negro ¿Alguien se atreve a decir hasta cuándo le va a durar el cochecito?
Si alguien quiere asociar la figura de Daniel Passarella con el famoso Kaiser Carabela está muy equivocado. El técnico tiene un espectacular Mercedes Benz cupé negro pero a veces acude a los entrenamientos con su poderosa 4x4 Clase M de la misma marca alemana pero blanca.
Si Ud. quedó impactado con un Peugeot 607 mejor no se acerque porque ya tiene dueño: ése auto pertenece al presidente José María Aguilar.
Boca
No caben dudas de que Fernado Gago ha dejado una huella ya sea como jugador o como conductor. Desde su aparición en Primera ha tendido casi la misma cantidad de autos como títulos con Boca: 4 coches versus 5 trofeos y todo, en menos de dos años.
Comenzó con un modesto VW Gol gris “pelado” y con su primer sueldo “importante” lo cambió por un Golf. Luego estuvo al frente de un Audi A4 pero como le era muy un auto grande, lo cambió por un Mini Cooper negro pero no se lo llevó al Real Madrid.
Hasta hace poco tiempo, Rodrigo Palacio mantiene la humildad que lo caracteriza con su Peugeot 207, pero la joven estrella de Boca se “agrandó” con otro de la marca del león en su versión 307 negro.
Guillermo Barros Schelotto y el Cata Díaz tienen gustos parecidos por las tres letras: el ídolo conduce un BMW lila-violáceo mientras que el defensor prefiere el gris, a tono con su estilo de juego.
Sebastián Battaglia utiliza su Kia Sorrento gris para llevar a su familia por todos lados.
Hugo Ibarra se inclina por su experiencia y se muestra con su clásico VW Golf azul mientras que Juan Krupoviesa se conforma con una Renault Scénic gris. Matías Silvestre también prefiere la marca francesa, pero al joven zaguero mejor le queda el modelo Clío en su versión deportiva de tres puertas y de color azul.
Una banda conocida
San Lorenzo también se mantiene a la vanguardia si de autos de trata. Hubo una época llamada “la banda del PT Cruiser” y estaba encabezada por el arquero José Ramírez y Ezequiel Lavezzi, entre otros.
Pero el delantero del momento -a punto de pasar a River- cambió de “escudería” y se pasó a la “Banda del Mini Cooper” con su simpático vehículo rediseñado y de color azul junto a su inseparable amigo el “Pitu” Barrientos y haciendo juego con el de Saja (hoy con destino a Lanús), pero con techo blanco.
Autos para todos los gustos y estilos, los jugadores se cansan de las máquinas y suelen cambiarlas muy a menudo por otros más “novedosos”. Es que la tentación es irresistible y el sueño por la manejar una Ferrari, Maserati o Lamborghini nunca se termina.
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