Los barrabravas de River Plate se acercaron hasta la cancha de Vélez, pero no ingresaron a presenciar el encuentro con Racing.
Unos 800 policías estuvieron abocados a la seguridad del clásico más antiguo del fútbol argentino y cumplieron eficazmente con su comentido, ya que no se provocaron desmanes ni hubo barras en el estadio José Amalfitani.
Los que estuvieron merodeando por las inmediaciones fueron los que responden al mando de Adrián Rousseau, uno de los seis socios expulsados por River a raíz de los incidentes ocurridos en su quincho antes del partido de la primera fecha con Lanús. Pero como los hinchas de River tenían que superar dos cacheos antes de ingresar al estadio velezano y además la policía contaba con listados que los identificaban, prefirieron mantenerse a unas diez cuadras de distancia.
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En Vélez se aplicó hoy el derecho de admisión y esta vez fue productivo. La prueba más palpable de ello fue que se vieron muchos claros en la tribuna popular local, donde en otras oportunidades gobernaban los Borrachos del Tablón. Y eso que hubo unas 40.000 personas en Vélez y el 75 por ciento era de River.
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