Lula petrolero y Chávez atómico

*Las razones por las cuales el líder venezolano anunció oficialmente un plan nuclear similar al iraní, a renglón seguido de que Brasil comunicara al mundo que posee reservas que lo convierten en potencia petrolífera mundial.

Todavía estaba lanzando sus devastadores misiles retóricos contra España, tratando de impactar sobre la imagen del mismísimo rey, cuando dejó por un momento su destructiva artillería verbal para formular un anuncio que, en el mediano plazo, resultará aún más sísmico que la batalla que libró en la Cumbre Iberoamericana contra Rodríguez Zapatero y Juan Carlos de Borbón y Borbón.

El anuncio fue claro y electrizante, porque lo adobó con los pigmentos más fuertes: Venezuela inicia un programa nuclear similar al que está llevando a cabo la República Islámica de Irán, comunicó oficialmente Hugo Rafael Chávez Frías a los oídos del mundo que todavía debatía sobre lo sucedido en Santiago de Chile.

¿Era necesario mencionar a Irán en el anuncio? Sólo si el objetivo del mismo es ir preparando el terreno para otra de esas batallas que el exuberante líder caribeño usa como método infalible para sumar adhesiones.

Ocurre que la apuesta de jugar siempre fuerte y al borde de la cornisa, sirve para partir aguas en toda América latina, división en la cual hay muchos que sienten aversión por su forma maniquea, soberbia y caricaturesca de hacer política, pero también hay siempre quienes  encuentran en su temeridad el coraje de los pocos que osan desafiar a los poderosos del mundo. Y cuando se trata de crear liderazgo a escala internacional, la forma de sumar adeptos implica acumular adversarios.

Ahora bien,  ¿por qué adelantó Chávez su próxima y más peligrosa confrontación con los Estados Unidos, si aún no había cerrado la espectacular contienda que estalló en la cumbre, enfrentándolo con los jefes españoles de Estado y gobierno?

Posiblemente, la razón haya sido la noticia de que Brasil ha descubierto en su plataforma marítima yacimientos de hidrocarburos que la colocarán entre las principales potencias petroleras del mundo.

De hecho, el presidente venezolano anunció oficialmente el lanzamiento del plan nuclear que desde tiempo atrás venía insinuando, no porque haya puesto la piedra basal de lo que será la primera central atómica de su país, sino a renglón seguido de que Brasil le comunicara al mundo su buena nueva.

Ni bien llegó a Brasilia procedente de Chile, el presidente Lula da Silva atajó algunas críticas brasileñas contra Chávez, diciendo que su gobierno es democrático. Pero en la antesala de la Cumbre Iberoamericana, el jefe de Estado brasileño había dado al caudillo de Caracas un golpe demoledor, al anunciar que Brasil desiste del megaproyecto bautizado Gasoducto del Sur, y sin Brasil no puede haber gasoducto.

Además, Lula es conciente de que el descubrimiento en el lecho marítimo de su país, que se presumía desde hace tiempo pero ahora se ha corroborado, modifica drásticamente el tablero geoestratégico mundial y, obviamente, el latinoamericano.

¿Por qué? Porque si Brasil alcanza niveles sauditas de producción y exportación de petróleo, el incremento de oferta que invadirá el mercado podría poner en retroceso los por ahora crecientes precios internacionales del crudo.

Si el precio del petróleo desciende, la abundancia que hasta ahora bendijo al gobierno venezolano y que, merced a una mayor distribución de riqueza, permitió incorporar al consumo a una masa de venezolanos que antes apenas sobrevivían, el poder de Chávez dentro de Venezuela y en toda región podría debilitarse.

En la Venezuela de estos días, los ricos no han perdido su riqueza y los pobres han podido incorporarse, gracias a las políticas gubernamentales, a la fiesta consumista que vive el país caribeño.

Pero la bonanza económica que trajo el crecimiento de los precios internacionales del crudo a niveles estratosféricos, también fue utilizada por Chávez para crear poder más allá de sus fronteras,  premiando con ayudas millonarias a los gobiernos que lo entronicen como líder regional, y lanzando contra los gobernantes que le dan la espalda los aparatos chavistas que financian los petrodólares venezolanos en todos los países del área.

Ese instrumento formidable de construcción política a escala regional, se verá debilitado cuando Brasil, ya convertido en potencia petrolera mundial, sea el corazón energético de Sudamérica.

De hecho, la dependencia brasileña del gas boliviano ponía a Lula en las manos del líder venezolano. También esa situación terminará ni bien las plataformas de Petrobras comiencen a extraer lo que hoy yace en las entrañas del mar continental.

Tal vez por eso Chávez replicó con el anuncio que, en el mediano plazo, pondrá a Venezuela en la mira de los Estados Unidos, aunque a Bush lo reemplace un demócrata (sea Hillary Clinton, Barak Obama o John Edwards) y generará un tremendo estrés político en todo el subcontinente.

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