Lo estándar y lo normal: la publicidad de Pepsi
Escribe Fabián Doman
Comencemos por el principio: según el diccionario, "estándar" es un modelo, norma, patrón o referencia: una de las acepciones de "normal" es que "sirve de norma o regla". Aunque parezcan semejantes, aquí los tomaremos en este sentido: estándar es una conducta tipo que se convierte en "modelo" por su capacidad de repetición. Y normal a aquellas conductas que además de repetirse –y por lo tanto ser un modelo- tienen la cualidad de ser homologadas moralmente o aceptadas resignadamente por la sociedad. Así, agredir a otra persona puede ser una conducta "estándar", pero no normal, desde el momento que la sociedad repudiaría –en principio se supone- a quien ejerce la violencia. De modo que agredir es "estándar", pero no "normal".
El problema serio surge cuando se confunden "estándar" y "normal". El ejemplo más emblemático es la inseguridad. Robar, matar, hurtar, vender drogas se han convertido en conductas estándar. ¿Pero son normales? ¿Es normal delinquir? Cuando los niveles de delito llegan al nivel de los argentinos, quebrar la ley no solo es estándar sino que es normal. La sociedad, en este caso, no homologa la conducta delictiva, pero la tolera resignadamente esperando que el flagelo del delito no "le toque". La única manera, siente la gente, de evitar la inseguridad, es no salir sorteado cada día en esa lotería imaginaria que hacen los delincuentes al decidir a quién matar o robar. La inseguridad es normal y está latente en cualquier momento de nuestra vida.
Los medios de comunicación cumplen, cumplimos, un rol fundamental. Estoy en las antípodas de los que creen que informando de los casos de inseguridad se la promueve o se la magnífica. Los medios reproducen la infinitésima parte de los hechos de inseguridad y nadie toma un arma y entra a una casa a robar y mata –aun cuando no es necesario y ya se está yendo con el botín- porque se lo diga la televisión. La delincuencia preexiste a la televisión y no la televisión a la delincuencia.
Pero donde sí los medios tenemos un papel fundamental es en el ejemplo. Y aquí es donde no podemos dar un centímetro de ventaja. Hoy la televisión, junto con los padres y el colegio, es la tercera pata del triángulo de la formación de valores y creencias de chicos y adolescentes. Si la televisión avala una conducta delictiva, además de confirmar que es estándar, la convierte en normal. Ejemplo: si todos los periodistas deportivos elogiasen que está "bien" hacer un gol con la mano una y otra vez, va a llegar el momento en que cualquier chico jugando a la pelota en la escuela va a hacer un gol con la mano y va a discutir diciendo que es válido. La televisión en este caso avaló la conducta, la transformó en normal y por lo tanto en legítima. El siguiente paso es transformarla en legal.
¿A donde vamos con todo esto?. En este momento en la televisión hay al aire una publicidad de Pepsi. La de Wanda e Icardi. El sitio Cadena3.com se tomó el trabajo de hacer un interesante resumen del guion que reproducimos:
"El video muestra al futbolista del Inter explicando la nueva promo de la bebida, con 5 tapitas te llevás una gratis, y el foco está en cómo Icardi se hace de las mismas.
La primera la roba del vestidor de un compañero de equipo, pese a que tenía un cartel que decía "No tocar".
La segunda la logra al abrazar a otro futbolista y quitársela de su mochila, por la espalda.
La tercera se la "hace" mientras mira el entrenamiento, al sacársela a otro colega que estaba sentado junto a él.
La cuarta la quita al abrir la puerta de uno de los lujosos autos del plantel (alarma mediante).
Y la quinta se la birla a un niño, mientras se sacaba una foto con él.
Ahí aparece Wanda, esperándolo en un auto último modelo, y reclamándole por la demora: "¡Dale, nene, dale! ¡¿Por qué tardás tanto?!".
Luego, se oye el tema de Babasónicos, justo cuando dice: "¡Oh, sí! Estoy mirando a tu novia y qué...".
El remate lo hace un locutor, al anunciar: "Con la nueva promo ganás por afano".
Salvo la cuestión "sentimental" en lo que se refiere a "robar a la mujer de otro", el resto de la idea del comercial (con su natural impacto mediático-social desde el momento que involucra a Wanda+Icardi) apunta a homologar y avalar que para conseguir una "tapita" no hay que hacer cualquier cosa, sino ROBAR en todo momento y quebrar las reglas, al punto que Icardi en el cuarto intento entra a un auto y se lleva la tapita aun con la alarma del coche sonando.
¿Cuál es el mensaje que se quiere dar?. ¿Cómo le explican padres y educadores a chicos y jóvenes que robar una tapita de un auto "está bien", pero robar un auto "está mal"?. ¿Cómo pudo Pepsi aceptar una idea de promoción en la que se defiende y exhibe la violación sistemática de las reglas de convivencia de la sociedad y de la ley?.
Pepsi con su aviso convierte en normal una conducta estándar: lograr objetivos fuera de las reglas y la ley. Y eso es un paso que los medios de comunicación no deben dar.
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