¡Mamá no me mandes más mails!
*Desde campañas "Por un mundo mejor" y casos "reales" en sitios remotos a power points de peluches.
*En la misma bandeja conviven los reclamos contra el calentamiento global con las presentaciones de diapositivas de las mascotas más "chidas" o con "as melhores fotos do mundo".
Pablo Salvino
Y yo también la quiero mucho. Pero cuando me fui a vivir solo (bien lejos), durante un tiempo no le dije la dirección exacta ni el código postal, así no me mandaba cartas (a ella le gusta escribir, y yo no las iba a leer). No por algún rechazo en particular hacia ella, sino más bien , por una búsqueda de mi espacio personal y mi lugar en este mundo. La visitaba cuando me parecía y ella estaba muy feliz de verme.
Con el tiempo mamá se compró una compu, para organizar sus muchos libros en una planilla digital y para guardar todo lo que ella escribía.
Más tarde contrató un servicio de internet, y así pudo conectarse con amigas y aprendió a mandar tarjetas de cumpleaños, de fin de año y de cualquier otro evento que podía. Hasta ahí íbamos bien. Pero un día, así como quien no quiere la cosa, me dijo: "hijo, ¿me das tu email?". Y se lo di. Así, de distraído nomás.
¿Uno?...ojala. Cientos... que digo cientos... ¡miles de mails!, que no siempre tengo ganas de leer, pero que no se de qué se tratan hasta que los abro, porque todos se llaman algo así como "Imperdible" o "No podés dejar de leerlo".
También las infaltables presentaciones de diapositivas (algunas pesadísimas que nunca terminan de descargarse), invitándome a tomar conciencia sobre la importancia del agua en la navegación o alertándome sobre los peligros de comer cacahuetes descalzo porque una señora lo hizo y se murió, en las afueras de un suburbio de Kamchatka durante la prueba acuática de un triatlón y tenía 86 años.
Y todo viene con un interminable listado de contactos que indica que es una cadena de mail que esclaviza mi casilla, saturándola (algunos me llegan por quintuplicado, porque cada uno que lo recibe lo reenvía a otro enorme listado que también me incluye). El pobre botón de "click aquí si es spam" pidiéndome por favor que deje de pincharlo con la flechita del mouse. La ventanita que no se cansa de preguntarme "¿Está seguro que quiere agregar este correo a la lista de NO DESEADOS? ¡Siiiiiiii... estoy seguro!
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