Stolbizer no apuesta a la "mano dura" para combatir la inseguridad

La candidata a gobernadora, Margarita Stolbizer, llega al Café Tortoni cansada por las innumerables actividades que le exigen la campaña, pero dispuesta a hablar de todo por la pasión evidente que siente por la política.

Stolbizer habla claro y pausado, pero decidida y segura de sus ideas que supo construir durante años, con mucha paciencia. Dice que no pierde las esperanzas de dar una sorpresa y ganarle a Daniel Scioli el 28, pero asegura que si pierde seguirá preparandose para gobernar la provincia que conoce "de punta a punta".

Habló sobre inflación, educación, pobreza, marginación, salud y de la necesidad de debatir la coparticipación. Además, por supuesto, se refirió a uno de los temas que más preocupa a la población: la inseguridad. "Es muy fácil demostrar que la mano dura no sirve para combatir la inseguridad", señaló la candidata de la coalición cívica.

- Uno de los problemas de la provincia de Buenos Aires es el déficit y el financiamiento. ¿Cree que el gobernador bonaerense debe pedir más presupuesto al Gobierno Nacional?
- No es que haya que pedirle más a la Nación, hay que pedirle que cumpla con lo que le debe a la provincia de Buenos Aires. Tiene que cumplir con la ley de co participación actual, sin necesidad de modificar nada y pagarle lo que le debe a la provincia que son más de 3.500 millones de pesos. Si paga esta deuda no habría déficit ni necesidad de inventar impuestos y se podrían atender todos los problemas que hoy no se atienden. Lo que pasa es que el gobernador (Felipe Solá) claudicó y no reclama al Presidente lo que le corresponde, porque le preocupó más resolver su futuro político. 

- ¿Se puede vencer en la provincia al aparato peronista?
- No es fácil, porque el aparato peronista significa una determinada cultura política que tiene como rehenes a millones de habitantes, sobre todo del conurbano, que son los sectores más pobres. Pero hay cambios importantes en el resto del país, como en Tierra del Fuego y Santa Fe, donde también parecía imposible vencer al aparato y sin embargo se venció. Esto lleva años, pero estoy convencida que la gente va a reaccionar. 

- ¿Cómo se termina con el clientelismo?
- Nosotros tenemos un plan de gobierno que incluye tratar a las personas como ciudadanos y garantizarles sus derechos. Las personas son ciudadanos y no clientes del sistema político. Esta situación se destraba con educación y rompiendo el círculo vicioso a partir de los hijos, tal vez no logremos que los padres rompan con esa relación de dependencia con el sistema político pero los hijos lo van logrando.  

- ¿Cómo se hace para conjugar el reclamo de la clase media que pide seguridad, y la necesidad de incluir a los marginados?
- Eso de ninguna manera es incompatible. El problema de la inseguridad es un problema que afecta especialmente a los sectores más pobres, porque los sectores más pudientes tienen la forma de resolverlo. Las soluciones a los problemas de la inseguridad no son de derecha o de izquierda, de clase media o de clase baja, sino que tienen que resolverse desde un punto de vista republicano, que garantice los derechos de las personas. Que contemple las causas y los hechos que motivan a una persona a elegir como medio de vida el delito que tienen que ver con la subcultura de la marginalidad que es lo que cambia los valores de una sociedad. 

- ¿Y cómo se reconstruye el tejido social para que la gente marginada no tenga que salir a robar?
- Nosotros tenemos políticas de prevención contra el delito, fundamentalmente becas para que los jóvenes permanezcan en el espacio educativo. Hoy en la provincia de Buenos Aires hay más de medio millón de niños que no trabajan ni estudian y esos son arrojados a la marginalidad. Para esto hace falta inversión. 

- ¿Qué cree de los que piden sólo mano dura y más policías?
- Es muy fácil demostrar que eso ha sido ineficiente. Algunos creen que el objetivo es meter más gente presa, poner parches sobre las consecuencias no sirve, lo que hay que haces es atacar las causas, los aspectos sociales, ambientales, fallas en el sistema penal y policial. No hay soluciones urgentes, pero hay que empezar. Si ponemos luces y colectivos en las calles de noche son cosas que sirven para disminuir los delitos. También hay que atacar los delitos de guante blanco, los señores que vaciaron empresas también tienen que estar presos.


 


-Otro de los temas que más preocupa a la gente es la inflación, ¿cómo se combate?


- Lo que no se debe hacer es lo que hace el Gobierno que ordena políticas intervencionistas. Necesitamos una política monetaria. Hay que mejorar los niveles de producción de la Argentina, no poner soja en todas las tierras, sino cosechar un podo de todo y diversificar los cutivos. Ahora los campos que estaban destinados al ganado tiens soja, y el Gobierno lo permite porque le conviene económicamente.

Radicalismo y peronismo, divididos

-En la mayoría de los países del mundo, hay un partido de izquierda y otro de derecha que se disputan el poder, acá parece que existe el peronisimo de izquierda, el peronismo de derecha, el radicalismo de izquierda y el radicalismo de derecha ¿Por qué se dan estas divisiones?
- El radicalismo y el peronismo no fueron concebidos como partidos políticos, sino como movimientos que abarcan expresiones más progesistas, moderadas o conservadoras y esto forma parte de la historia política y cultural de la Argentina. En los últimos tiempos esos dos sectores políticos se fueron desmembrando, pero no creo que tenga que ver con divisiones de izquierda y de derecha. Primero porque creo que el peronismo no puede ser de izquierda, y creo que Kirchner representa un partido con fuertes convicciones autoritarias y conservadoras y no ha cambiado la mayoría de las cosas que hizo su partido en el pasado. 

- Es una cuestión de poder entonces.
- Exacto. Las divisiones no tienen que ver con cuestiones ideológicas sino de poder y de conveniencias políticas. Y pasa también en el radicalismo. 

 - ¿Qué la separa de Ricardo Alfonsín que apoya a Roberto Lavagna para la presidencia?
- Yo creo que Lavagna y Kirchner son una falsa división, Lavagna es más de lo mismo, por algo fue el ministro estrella de este Gobierno. Los fondos en contra de la co participación y de la distribución los armó Lavagna. Los radicales que lo apoyan lo hacen por conveniencia electoral, aún a costa de la unidad del partido. 

- ¿Y hubo internas en la provincia?
- No, por eso termino yendo por una coalición por afuera del radicalismo, que perdió las reglas de funcionamiento interno. No permitieron que nadie se presente a una elección interna, por eso tuve que hacerlo por afuera del partido. Pero yo no me he ido del radicalismo, sólo que no me dejaron ser candidata por mi partido.

Los Kirchner y el poder hegemónico

- Si llega a la presidencia ¿Cree que Cristina podrá hacer un mejor gobierno que el de Kirchner?
- Igual. No creo que ella pueda hacer una mejora a la calidad institucional, porque desde el Senado lo único que hizo fue menoscabar la calidad institucional. La gran coincidencia que ellos dos tienen es la concepción del poder ilimitado, hegemónico, sin nadie que los controle, algo típicamente peronista. 

 - ¿Y el legado histórico del peronismo que tiene que ver con las cuestiones sociales ya no existe?
- No, es parte del pasado. Ellos no son los abanderados de la justicia social, porque hay una concentración de recursos, tanto en el plano privado como estatal. No quedó nada del peronismo social de Evita. 

- ¿Cuáles considera los tres mayores logros y los tres errores más grande de la gestión de Kirchner?
- Como logros el decreto de distribución de atribuciones para designar los miembros de la Corte. El procedimiento y la nominación de los miembros de la Corte. Y el replanteo de las jubilaciones. Esos son los grandes logros. 

-¿El tema derechos humanos, que ellos plantean  como grandes logros?
-Yo he tratado de buscar su política de derechos humanos y creo que no la hay. 

 -¿Cuáles son las tres grandes críticas que le hace al Gobierno?
- La corrupción, por supuesto. El deterioro de la calidad institucional, que tiene que ver con el abuso de los decretos de necesidad y urgencia, el abuso de las mayorías parlamentarias. Y la cuestión social, la brecha entre ricos y pobres sigue siendo el problema más grande de la Argentina. No hay políticas de distribución, estamos igual que en la década délos 90, con la política laboral y el sostén de las privatizaciones. No encuentro diferencias de este modelo económico con el de los 90. 


 


-¿Qué piensa de que un hombre con tan poca experiencia política como Daniel Scioli haya sido elegido por el Presidente para representar al oficialismo en la provincia?
- Lo difícil es desentrañar por qué la gente lo vota, un hombre que no tiene experiencia, que no sabe, pero que ha estado con Menem, con Duhalde y ahora con Kirchner. El Presidente lo pone porque la gente lo vota.

-¿Cree que está habilitado para gobernar Buenos Aires?
- Scioli no está habilitado para gobernar: no responde a los requisitos exigidos, y tampoco tiene capacidad aunque tenga buena intención. Las mafias están dentro de su partido, por lo que le va a ser muy difícil enfrentarlas.

- ¿Qué va a hacer si pierde la elección?
- Me voy a seguir preparando para gobernar la provincia.

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