Mató a su compañero de trabajo por una cargada pero quedó en libertad

Télam
Por Télam

  • En 2004 un hombre fue condenado a diez años de cárcel por asesinar a un compañero de trabajo que lo "cargó".
  • Sin embargo, la Justicia de Córdoba revisó la pena y lo dejó en libertad porque consideró que actuó bajo “emoción violenta”.

Un hombre que en el 2004 fue condenado a diez años de cárcel por haber asesinado de un golpe en la cabeza a un compañero de trabajo que le gritó "gorreado", logró que la Justicia penal revisara el caso y salió en libertad luego de que un tribunal de la ciudad de Río Cuarto reconociera que actuó bajo "emoción violenta".

Según consigna el diario Puntal de esa ciudad, el beneficiado por la medida es Florentino Benedi, quien se desempeñaba en la municipalidad de Laboulaye -a unos 350 kilómetros al sur de esta capital- cuando el 24 de abril de 2004 un compañero de trabajo lo increpó porque las luces del camión que conducía lo estaban encandilando.

Tras gritarle "bajá esas luces, gorreado" en presencia de otros compañeros de trabajo, Miguel Angel Rodríguez se le acercó y le dijo "anoche me acosté con tu señora", lo que obnubiló a Benedi que, afectado por la crisis que atravesaba su matrimonio, tomó un caño y le propinó un brutal golpe en la cabeza que le provocó la muerte.

El agresor fue juzgado por la Cámara del Crimen de Laboulaye, cuyos integrantes lo condenaron a diez años de prisión tras declararlo autor del delito de homicidio simple, pero la defensa de Benedi apeló el fallo ante el Tribunal Superior de Justicia que finalmente ordenó un nuevo juicio en la Cámara Segunda del Crimen de la ciudad de Río Cuarto.

Al cabo de varias audiencias y luego de volver a analizar los antecedentes del caso y escuchar nuevamente a los testigos, los miembros del tribunal riocuartense decidieron, por unanimidad, encuadrar el accionar de Benedi en la figura de homicidio simple en estado de emoción violenta y lo condenaron a tres años de prisión.

Sin embargo, como Benedi ya llevaba tres años y cinco meses en la cárcel, los camaristas ordenaron su inmediata libertad.-

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