El camino del portero
Estos indicios de oportunidad, los sumará a la sospecha de que Ángeles, después de salir de gimnasia, volvió a su edificio, pero no entró a su departamento, tal como lo declaró la doméstica de la casa, Dominga Torres.
Así, el juez sumaría uno a uno los indicios contra Mangeri y colocaría como prueba directa, la prueba genética, según la cual, en tres de las uñas de la víctima se detectó ADN del acusado.
Otro elemento que integraría el juez como parte de su plexo de pruebas es que ocho médicos en total desestimaron la denuncia de apremios ilegales que hizo el portero. Los expertos determinaron que Mangeri tenía dos clases de lesiones: las autoprovocadas y las defensivas por parte de la víctima. Lo que apuntaba a un segundo autor, se desvirtuó.
El extraño audio aportado por la querellla que daba cuenta de una supuesta discusión oída por una vecina, entre el padrastro Sergio, con la mamá Jimena, el día de la desaparición, quedó en la nada. Además, ese audio mencionaba la presunta compra de voluntades de los vecinos del edificio por parte de funcionarios del Ministerio de Seguridad Nacional, para silenciar la pista intrafamiliar.
El propio abogado Lanusse, abogado del papá de Ángeles, fue quien aportó el audio y quien más tarde se encargó de comunicar al periodismo, que el documento carecía de veracidad y de valor. Así las cosas, Sergio, el padrastro, aún no fue llamado a declarar. Si se encontrara algo en su contra se lo llamaría, sino sería, como hasta hoy, un simple testigo más de esta historia siniestra.
El caso no está encerrado. Está encaminado en una línea. Algunos investigadores se preguntan en el marco de esa línea, si Mangeri tuvo la ayuda de alguien para la coartada que montó, y que, en definitiva, lo terminó mandando preso.
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