El gendarme Nélson Silvestre Bordón estafa afectado al operativo de seguridad en la Autopista Buenos Aires-La Plata. El lunes, fue parte del despliegue de Gendarmería para disuadir un piquete que unas 20 personas hacían a la altura del peaje Dock Sud, para reclamar por la luz. En ese contexto, el gendarme se descompuso. Lo llevaron al hospital Finochietto de Avellaneda y murió.
Hasta ese momento, todos coincidieron que se trataba de una muerte natural. Es más, atribuían la descompensación al calor. Pero la fiscal de la causa, Alejandra Olmos Coronel, ordenó la autopsia al cuerpo y, 48 horas después, se llevó una sorpresa inquietante.
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La muerte fue el 30 y el primero de enero, los peritos de la Morgue de Lomas de Zamora le comunicaron que el gendarme había muerto por un disparo de arma de fuego en la zona toráxica. Entonces, la pregunta natural fue: ¿Cómo nadie vio el balazo?
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Algunos expertos en balística arriesgan la siguiente hipótesis. El calibre era un calibre chico: un 22, y la distancia del tiro, considerable. Si estas variables se suman, es posible, dicen, que no se haya observado el balazo. Finalmente, el médico autopsista, de apellido Dasbah, detectó el balazo.
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Ahora, empieza la investigación criminal por homicidio. La fiscal intenta determinar si el disparo partió de los monoblocks del Doke y si al gendarme le dispararon por "diversión", "sólo para causar daño". Así están las cosas ahora. El gendarme fue asesinado, resta saber quién fue y por qué.
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