Pesquera: el peor final

Escribe Mauro Szeta

Trece años después, Alfredo Pesquera fue noticia otra vez. Cuando lo estaban por detener por un crimen, apareció muerto, al parecer, se suicidó.

En 2000, zafó por poco de ser condenado por la muerte de Rodrigo Bueno en un accidente de tránsito. Desde ese momento, nunca se supo nada más de un empresario que desafiaba a todos con una importante dosis de soberbia.

Desde el viernes a la tarde, Pesquera fue noticia otra vez. Esta vez, el motivo es más grave aún. Lo acusaron de haber asesinado de un balazo al financista Miguel Grafigna. El asesinato fue el 7 de junio. Se dijo de todo. Se dijo que a Grafigna lo mató la mafia mexicana. Se dijo que al financista lo había asesinado una conjura de sus dos ex mujeres despechadas. Se vinculó su asesinato con la causa que lo tuvo preso por un doble crimen en La Plata del que era inocente.

Se mencionó con tibieza que el crimen de Grafigna tenía que ver con el dinero que le manejaba a Acero Cali. Esta hipótesis no estaba tan errada. Lo inimaginable es que en esta línea investigativa apareciera Pesquera.

La acusación fiscal decía que Pesquera le debía mucho dinero a Jorge "Acero" Cali, con quien tenía negocios en común. La acusación decía también que Grafigna oficiaba de cobrador de Cali. La imputación dice que Grafigna fue a apretar a Pesquera armado con una flamante Glock calibre 40 que había comprado días antes. Siempre según la imputación, Pesquera le ganó de mano a Grafigna, "le manoteó" el arma y lo mató, para luego borrarse.

La fiscal Paulo Azaro certificó la deuda de Pesquera y corroboró que antes de morir, el auto de Grafigna -de acuerdo con su GPS- estuvo en la puerta de la casa de Pesquera. Así están las cosas ahora.

El empresario que fue noticia por el caso Rodrigo, acusado de un delito mucho más grave: un asesinato. Cuando lo estaban buscando para meterlo preso, apareció muerto en una camioneta. Tenía un tiro. Se presume que se suicidó con la misma arma que usó para matar a Grafigna. Pesquera: el peor final.

Temas

Dejá tu comentario