Médico acusado de mala praxis fue echado de una clínica de Ushuaia por  quejas de los pacientes

*Luis Romero Hiriart, detenido por la muerte de una joven en la provincia de Buenos Aires, ejerció como otorrinolaringólogo en una clínica de Ushuaia, de donde fue expulsado por quejas de los pacientes.
*Le había recetado corticoides a una mujer embarazada.

Télam
Por Télam
Luis Romero Hiriart, detenido por la muerte de una joven en la provincia de Buenos Aires, ejerció como otorrinolaringólogo en una clínica de Ushuaia, de donde fue expulsado por quejas de los pacientes.
 
Romero Hiriart se incorporó al plantel del Centro Médico Fueguino en junio de 1998, pero fue despedido un mes después, manifestó a la prensa uno de los directivos de ese establecimiento, Edmundo Heredia.

"Lo tuvimos que despedir cuando apenas llevaba un mes trabajando con nosotros; tuvimos quejas de los pacientes que no permitían dudar", declaró este médico a Radio Fueguina, de Río Grande.
 
El directivo explicó que Romero Hiriart se presentó como otorrinolaringólogo, lo que acreditó con una matrícula de la provincia de Córdoba.
 
Como no se presentó como "anestesista", el personal no lo vinculó en estos días con el caso de la joven de 18 años que murió en Haedo, pero fue reconocido por Sonia Fernández, una de las pacientes que presentó una dura queja después de que él la atendió en Tierra del Fuego.

Hiriart le recetó corticoides a una embarazada
 
La mujer, que en ese momento vivía en la capital provincial, relató hoy a la misma emisora que "estaba a punto de nacer mi cuarto hijo cuando sufrí una bronquitis. Alguien me dijo que había un otorrinolaringólogo nuevo en Ushuaia; fui a verlo y lo que ocurrió con él me quedó para siempre en la memoria".
 
Fernández señaló que su ginecólogo le había dicho que "por ningún motivo tenía que ingerir corticoides, porque eran muy peligrosos para el embarazo", pero Romero Hiriart se los prescribió.
 
 “El me quería obligar (a ingerirlos) como fuera, yo me negaba pero él insistía. Al final casi escapé del consultorio", relató la mujer, y agregó que a otra paciente la sucedió lo mismo: "no sé si le provocó algún daño, pero recuerdo que la forzó a aceptar su medicación".

A las quejas de esta mujer -que ahora vive en Río Grande- se sumaron otras en pocos días, por lo que la dirección del establecimiento decidió separarlo de su personal.

"Los reclamos eran muy serios, lo despedimos de inmediato. En menos de una hora había abandonado la clínica, hasta nos extrañó esa actitud tan dócil", sostuvo Heredia.

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