Menem lo hizo en la TV

*El ex presidente admitió en Telefé Noticias que Carlos Nair Meza es su hijo. En dos meses, “Gran Hermano” y los tiempos de campaña consiguieron lo que al muchacho le costó un juicio de seis años. ¿Casualidad o estrategia mediática de Carlos Menem?

Lo que no pudo la realidad biológica lo consiguió la televisión: en  Telefé Noticias, el ex presidente Carlos Menem admitió públicamente que Carlos Nair Meza es su hijo. “Es mi hijo, sí; es innegable. Es mi retrato. Es Carlos Menem sin canas. Heredó mucho de mí”, afirmó ante las cámaras. Lo dijo de un modo tan natural que cuesta creer que el muchacho haya tenido que batallar en los tribunales para que la sentencia de un juez le reconociera lo que Carlos Menem se negaba a aceptar de un modo formal: que él era su hijo.

Cambia, todo cambia: los mismos rasgos físicos a los que ahora Menem les otorga el valor de evidencia y en los que dice ver su propio “retrato” durante largo tiempo le resultaron completamente inexpresivos. Lo que ahora se le antoja “innegable” fue objeto de su negación durante más de dos décadas. Seis años le llevó al hijo de la ex diputada Marta Elizabeth Meza el juicio de filiación que ganó en 2006, tres años después del suicidio de su madre. Según se publicó en su momento, al cumplir 18 años de edad, Carlos Nair acudió a la Justicia en vistas de que Carlos Menem seguía sin cumplir el compromiso de reconocerlo cuando dejara la presidencia de la Nación.

Carlos Menem y las cámaras siempre se llevaron bien. Durante sus dos períodos presidenciales, cada vez que aparecía en la tele, tenía la fuerza de un imán. Ya fuera para amarlo o para odiarlo, para criticarlo o alabarlo, para divertirse o escandalizarse, la tentación de mirarlo era más fuerte. En materia de comunicación política, Menem podía desmentir hoy lo que había asegurado ayer, para volver a sostenerlo mañana. Y en las tres ocasiones era capaz de hacerlo con el aire impertérrito y la naturalidad de quien enuncia la ley de gravedad.

Con esa misma actitud, habla en la tele ahora sobre su hijo Carlos Nair. Y de verdad, tiene razón: físicamente al menos, él y el muchacho son parecidísimos. Lo curioso es que él advierta esa semejanza justo ahora, cuando el chico va adquiriendo perfil de finalista en “Gran Hermano”. Lo extraño es que las declaraciones públicas de Menem en relación a su hijo lleguen junto con su deseo de regresar a la arena política en vistas a las próximas elecciones.

Es verdad que, hoy por hoy, es prácticamente imposible hacer política sin aparecer en la pantalla. Es cierto que Menem está hecho a la medida de la televisión y que además, lo sabe: tiene plena conciencia de su capacidad para moverse en la tele. Esa combinación de factores explicaría que en la necesidad de recuperar presencia mediática, Carlos Menem haya aceptado responderle al noticiero de Telefé sobre el mismo hijo que precisó ir a juicio para ser reconocido como tal. La personalidad del ex presidente explica el resto: que haya calificado de “innegable” la misma paternidad que se negó a aceptar, al menos formalmente, durante años.

Pregunto: ¿no sería bueno que el derecho a la identidad quedara fuera de las especulaciones político-mediáticas?

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