Inhibidores del placer sexual

Los mitos generan más problemas que soluciones.

La sexualidad está influida por una serie de mitos, modelos culturales y errores o falta de información que, muchas veces, perturban el placer sexual de varones y mujeres. Negar su existencia es otro mito, basado en suponer que el destape nos ha hecho superar años y años de represión y desinformación. El "yo lo sé todo, yo no tengo inhibiciones", resulta muy nocivo porque cierra las puertas del aprendizaje.

De hecho, muchos problemas sexuales simplemente se resuelven proporcionando información básica, actualizada y correcta sobre el funcionamiento sexual, sobre el ciclo de respuesta sexual, sobre las creencias y actitudes hacia la sexualidad y sobre cómo nuestra sexualidad cambia a través de las diferentes etapas vitales. Algunos de estos mitos son:  

Las mujeres sexualmente normales son multiorgásmicas. La capacidad multiorgásmica es una posibilidad de algunas mujeres, no una obligación, y depende de la sensibilidad de cada mujer, del autoconocimiento de su cuerpo, de la capacidad de fantasear y de concentrarse en el estímulo sexual, y de la habilidad de la pareja. El sexo es para disfrutar, no una competencia, por lo tanto si una mujer está satisfecha con un orgasmo, ¿para qué más?

El hombre siempre tiene ganas y está dispuesto. Esta creencia proviene de la asociación que culturalmente se hace acerca de que el varón debe ser y estar siempre sexualmente activo. En realidad, tanto hombres como mujeres, a veces tenemos ganas y otras veces no, de tener sexo. Y tanto los unos como las otras tenemos el derecho de decir que no, si no queremos. La sexualidad es un área importante de la vida como para poder decidir cuándo y con quién desarrollarla.

Los orgasmos con la pareja siempre son simultáneos. Suponer que los orgasmos simultáneos son necesarios para tener una vida sexual plena, no sólo constituye un mito sino que muchas veces, crean una presión innecesaria lo cual contribuye a que la pareja no disfrute del encuentro sexual, generándose roces y malos entendidos. En realidad son muy pocas las parejas que lo pueden lograr pues requiere toda una coordinación, un autoconocimiento y conocimiento del otro. Lo interesante en todo caso es plantearlo como un juego y no como una nueva exigencia.  

El tamaño del pene es fundamental en el goce de la mujer. Muchos varones suponen tener un pene más pequeño que el promedio, y esta angustia irracional les crea un complejo de inferioridad sexual tan intenso que los hace sentir, ineptos sexualmente y los lleva incluso a privarse de todo placer físico. En realidad, las mujeres no quedan más o menos satisfechas sexualmente según sea el pene largo o corto, pues la vagina sólo tiene sensibilidad importante en los primeros cinco centímetros (donde se localizan muchas terminales nerviosas). Además, las principales fuentes de estimulación y placer de una mujer se concentran en el clítoris y en los labios en torno a la vagina, que se hallan en la parte externa. Durante la relación sexual lo que importa no es el tamaño del pene, sino la forma de utilizarlo, la calidad del erotismo y la sensibilidad y habilidad de la pareja que mantiene un encuentro sexual.

La pasión se pierde con el matrimonio. Es cierto que en los primeros tiempos de una relación, todos los estímulos (los primeros besos, las primeras caricias) provocan una respuesta fuerte, respuesta que, con el paso del tiempo se va haciendo menos intensa. Pero no hay que olvidar que una pareja no se mantiene "per se" sino que es necesario, crearla y re-crearla permanentemente. Una "receta" que no suele fallar es organizar un buen fin de semana, con tiempo libre para compartir y para crear o recrear situaciones románticas.

Las mujeres no pueden tener sexo si no sienten amor por el otro. Sexo con amor o sexo sin amor. Lejos de ser posiciones enfrentadas, son dos actitudes compatibles con diferentes etapas y momentos de la vida de una mujer. Disfrutar de la sexualidad sin que haya un compromiso de por medio le permite a algunas mujeres desinhibirse más e, incluso pensar menos en su compañero y más en ella misma en la cama. Puede ser muy divertido, muy placentero y no parece que sea obligatorio el estar enamorado para mantener un encuentro sexual.

El verdadero orgasmo femenino es el que se logra en penetración. A pesar de suponer que la penetración debería ser la situación más estimulante, desencadenante del orgasmo femenino, no lo es pues no alcanza para producir la estimulación clitoridiana necesaria para que el orgasmo se desencadene. La respuesta orgásmica es una sola, provocada por estimulacion del clitoris, aun cuando los estímulos sexuales puedan recibirse a través de distintas zonas del cuerpo, o con la fantasía.

Reconocer la existencia de estos mitos es una forma de empezar a superarlos. El objetivo: tener una sexualidad más libre, más alegre y, seguramente, más duradera.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11) 4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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