Problemas transitorios de erección

¿Cómo solucionar estos inconvenientes esporádicos?

Hace unos 10 años atrás el fantasma de la impotencia parecía reservado para los mayores de 50 años. Hoy son cada vez más los adultos jóvenes los que se angustian ante las dificultades para producir y sostener una buena erección. No se trata de disfunción eréctil, sino de pérdidas de erección, transitorias y esporádicas.  

Pero ¿por qué es motivo de preocupación? Esto parte de un mandato machista - en un mundo de presuntos triunfadores sexuales – según el cual la erección se logra en cualquier lugar y circunstancia. Este modelo, lejos de colaborar como estímulo, sólo ha servido para ocasionar complejos y frustraciones a sus seguidores. Son frecuentes las disfunciones derivadas del deseo de alcanzar marcas ajenas a su propia naturaleza.  El mito circulante es el de un varón potente, que, además de poseer un miembro enorme, es capaz de mantenerlo rígido muchas horas y llegar a tantos orgasmos como su pareja o su deseo lo demanden. Justamente esta idea completamente distorsionada de la sexualidad masculina, se acompaña con la suposición que, además, por un simple acto de voluntad, tiene que lograr una erección inmediata y plena. Errónea e ilusoriamente esos jóvenes piensan: "si no tengo mi pene erecto,  no puedo comenzar a hacer el amor", perdiendo de este modo toda posibilidad de contacto afectivo y erótico.

Y, justamente el problema surge frente a pensamientos del tipo: "¿Y si cuando nos quitamos la ropa mi pene no está lo suficientemente rígido?, ¿y si se me baja y no puedo hacerlo bien?, ¿y si se lo dice a sus amigas y se ríen de mí?"... Estos y otros 'y si' no son más que factores amenazantes que unidos a su alto nivel de exigencia y a ese fatídico miedo a "no cumplir" hacen que el joven no pueda disfrutar.

No hay mejor manera de no lograr la erección que en empecinarse en querer tenerla. Por ello, cuando alguien se obstina en el momento donde siente que está tenso y supone que no va a funcionar, es mejor no insistir para no aliarse con el síntoma y, en cambio, realizar alguna técnica de relajación, darse un baño, hacerse masajes, leer un poema o ver una película erótica.

El miedo al fracaso engendra el fracaso, enfrentar los miedos de una manera racional y sensata nos indica el camino de la solución, contra los mitos y las sobreexigencias desmesuradas de los varones.

Y también saber que hay tratamientos psicoterapéuticos específicos para las disfunciones sexuales: las terapias sexológicas breves, de 10 a 12 sesiones, que focalizando en la problemática y combinando técnicas psicoterapéuticas con prescripciones y sugerencias específicas a realizar fuera de la sesión, permiten resolver los posibles conflictos psicológicos que subyacen a esa "vez que no pude sostener la erección".

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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