¿Y cuando no hay ganas?
La solución al famoso dolor de cabeza a la hora del encuentro sexual.
El tratamiento dependerá de la causa: no merecerá el mismo abordaje la inhibición sexual por un problema hormonal que aquella producida por causas psicológicas. Por ejemplo si la inhibición del deseo sexual es secundario a una depresión, habrá que tratar primero la depresión; si es producto de una enfermedad médica como el hipotiroidismo, es necesario el abordaje de la enfermedad y evaluar posteriormente si el deseo mejoró; si creemos que la causa está relacionada con el consumo de un determinado fármaco, el médico verá la posibilidad de sustituirlo por otro que tenga una acción menos perjudicial sobre la esfera sexual.
Si en cambio el terapeuta sexual encuentra ciertas causas inmediatas (es decir mecanismos psicológicos, conductuales o de la interacción presentes en la escena sexual) en la base del trastorno, trabajará para su rápida modificación. Si bien a veces basta que asista sólo el varón o la mujer disfuncional, resulta bastante habitual, así como provechoso, que se convoque a ambos integrantes de la pareja. La estrategia general de tratamiento consiste en aumentar la conciencia del paciente, mostrándole como regula de manera disfuncional su deseo sexual; entrenarlo para acentuar la atención en los aspectos positivos de su pareja y en el uso de la fantasía sexual.
Pero pensemos que el hablar de deseo hipoactivo y no de pérdida, nos sugiere que, nunca está perdido del todo, la esperanza de re avivarlo es posible y está presente.
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com
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