¿Y cuando no hay ganas?

La solución al famoso dolor de cabeza a la hora del encuentro sexual.

A pesar de estar "inundados" por imágenes eróticas y existir "supuestamente" una gran libertad sexual,  es frecuente escuchar en mi consulta varones, mujeres y parejas cuya motivación sexual  es mínima o se halla, directamente ausente.  Suelen decir "podría vivir sin tener sexo" o "lo hago solamente para complacer a mi pareja". De sus relatos surge una disminución o ausencia de fantasías sexuales y de ganas de involucrarse en algún tipo de actividad sexual (coito, masturbación, juegos eróticos). Prácticamente no piensan en el sexo de modo placentero, evitan las relaciones sexuales no porque les produzcan ansiedad o rechazo, sino simplemente por falta de interés. Clínicamente se llama a esta disfunción deseo sexual hipoactivo.

Pero el deseo sexual hipoactivo no es una característica solamente de las mujeres, ya que aparece también en varones de diferentes edades. Mientras que ellas dicen "hoy no, me duele la cabeza"; ellos prefieren la excusa del cansancio, el estrés o las preocupaciones para evitar la relación.

Es común, a veces, detectar problemas de anorgasmia femenina o de erección, que encubren un deseo sexual hipoactivo, vale decir que el varón no tiene una buena erección porque, en realidad, no logra excitarse. Consultan por una anorgasmia o una disfunción eréctil pero ello es secundario a una ausencia de ganas.

Las causas son complejas, y pueden involucrar factores físicos (enfermedades, descensos hormonales, uso de medicamentos, dolor), psicológicos (crisis vitales, stress, angustia, depresión, preocupaciones, pensamientos negativos), vinculares (malas relaciones de pareja, violencia, cortejo pobre, déficit en la comunicación, infidelidades), y sociales (exigencias estéticas y personales desmedidas, crisis socioeconómica, falta de información).

Es cierto también que algunas personas tienen un termostato sexual bajo y no sienten deseo independientemente de las características de la pareja, su estado psicológico y las circunstancias de vida. Otras en cambio han perdido esa motivación sexual, por alguna de las circunstancias antes mencionadas.

¿Cuál es el tratamiento indicado para este tipo de pacientes?

El tratamiento dependerá de la causa: no merecerá el mismo abordaje la inhibición sexual por un problema hormonal que aquella producida por causas psicológicas. Por ejemplo si la inhibición del deseo sexual es secundario a una depresión, habrá que tratar primero la depresión; si es producto de una enfermedad médica como el hipotiroidismo, es necesario el abordaje de la enfermedad y evaluar posteriormente si el deseo mejoró; si creemos que la causa está relacionada con el consumo de un determinado fármaco, el médico verá la posibilidad de sustituirlo por otro que tenga una acción menos perjudicial sobre la esfera sexual.

Si en cambio el terapeuta sexual encuentra ciertas causas inmediatas (es decir mecanismos psicológicos, conductuales o de la interacción presentes en la escena sexual) en la base del trastorno, trabajará para su rápida modificación. Si bien a veces basta que asista sólo el varón o la mujer disfuncional, resulta bastante habitual, así como provechoso, que se convoque a ambos integrantes de la pareja. La estrategia general de tratamiento consiste en  aumentar la conciencia del paciente, mostrándole como regula de manera disfuncional su deseo sexual; entrenarlo para acentuar la atención en los aspectos positivos de su pareja y en el uso de la fantasía sexual.

Pero pensemos que el hablar de deseo hipoactivo y no de pérdida, nos sugiere que, nunca está perdido del todo, la esperanza de re avivarlo es posible y está presente.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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