Conocé los detalles de los grandes banquetes de la reina de Inglaterra
Banquete real
Por EFE
La planificación comienza seis meses antes de la visita y la reina sigue muy atentamente todos los detalles, desde la elección del menú y la elaboración de la lista de invitados, hasta los lugares donde se sientan los asistentes.
Poco antes de que comience el banquete, esa misma tarde, la Reina inspecciona por última vez la gran mesa.
Una vez que la lista de invitados, que incluye a miembros de la familia real y del Gobierno, al primado anglicano, el gobernador del Banco de Inglaterra y los líderes de los principales partidos políticos, recibe la aprobación de la soberana, se envían las invitaciones, con unas seis semanas de antelación.
Y a partir de ahí hay más de un millar de copas de fino cristal por pulir, 170 servilletas de lino por doblar y más de 20 arreglos florales por preparar.
La mesa comienza a ponerse dos días antes del banquete. Y no es para menos: hay que mantener, utilizando una regla si es necesario, las distancias reglamentarias entre cada invitado y colocar todo el servicio, que ocupa un espacio de 45 centímetros de un extremo a otro.
Por ejemplo, cada asistente cuenta con seis copas, para el agua, el vino -blanco y tinto-, el oporto, una quinta para brindar y otra para el postre: en total 1.014 copas que fueron fabricadas para la coronación de la reina, en 1953.
El banquete es servido por un equipo de 100 hombres coordinados por el mayordomo de Palacio. Los lacayos, con sus trajes rojos y dorados, entregan la comida a los pajes que, vestidos con su uniforme azul oscuro, sirven a los invitados.
Una suerte de semáforo ayuda a la perfecta sincronización de esa operación: una luz azul significa permanecer a la espera, una ámbar señala el momento de servir la comida que ha preparado un equipo de 20 chefs.
El menú, escrito en francés, la lengua clásica de la gastronomía, consiste normalmente de cuatro platos, pescado, carne, postre y fruta, aunque hay dietas especiales para vegetarianos.
La visita, posible hasta el 29 de septiembre próximo, permite, asimismo, conocer algunos detalles, como que la silla de la soberana es la única que tiene reposabrazos.
Además del salón de bailes, que con sus 14 metros de altura, 34 de longitud y 18 de ancho, es el mayor del palacio, el turista puede conocer otras estancias interesantes, como el salón de tronos y la pinacoteca, con cuadros de Vermeer, Rembrandt, Rubens, Canaletto y Holbein, por sólo citar algunos.
La Casa Buckingham, construida en el mismo emplazamiento, fue el hogar de los Duques de Buckingham hasta su compra, en 1762, por Jorge III (1738-1820), quien trasladó allí la corte.
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