Los candidatos a vicepresidente también hacen carrera

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Sus perfiles son tan diferentes como los de sus líderes. Ambos se postulan como el compañero de fórmula ideal.

Dejó atrás su tartamudez y ahora busca pasar a la historia

      Joe Biden

Locuaz, cercano y con 35 años de experiencia en el Senado y cuatro como vicepresidente, Joe Biden, se ha convertido en un sólido pilar del Gobierno de Barack Obama, con quien volverá a presentarse a las elecciones del 6 de noviembre.

"En política exterior, Biden es el vicepresidente de los Estados Unidos más poderoso en la historia junto con su predecesor, Dick Cheney", afirma la revista Foreign Policy.

Biden, un demócrata moderado dispuesto a tender puentes hacia la oposición para lograr leyes bipartidistas, es un gran negociador que ayudó a definir la estrategia de seguridad y las políticas de relaciones exteriores durante las últimas décadas.

Sin embargo, su conocimiento del medio y su relación personal con numerosas figuras destacadas, además de su experiencia en política nacional, le hicieron tener un papel excepcional como asesor y consejero de Obama, con quien ha forjado una sólida alianza.

Su locuacidad es un logro personal ya que de niño luchó contra un problema de tartamudez y para zafarse de las burlas de sus compañeros trabajó duramente aprendiendo poemas de memoria y recitando frente a un espejo.

La apuesta a un líder en ascenso

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El candidato republicano a vicepresidente, Paul Ryan, es un político en ascenso aferrado al conservadurismo fiscal, líder intelectual de una nueva generación de ideólogos económicos dentro de su partido e idolatrado entre el movimiento derechista Tea Party.

A sus 42 años "es exactamente la misma persona" que cuando tenía 19: "concienzudo, muy trabajador y con un apetito insaciable para discutir ideas políticas", recuerda César Conda, jefe de gabinete del senador Marco Rubio y veterano conservador que lo conoce desde hace más de dos décadas.

Haber apostado por él es arriesgado para Mitt Romney, el aspirante republicano a la Casa Blanca y más moderado en cuestiones económicas y sociales, pero lo cierto es que de los candidatos a vicepresidente que se barajaron Ryan tiene el perfil idóneo para ayudar a su "jefe" a movilizar a las bases más conservadoras.

Joven pero experimentado y curtido en Washington, no perdió el tiempo y consiguió tanto aplausos como críticas con sus ideas económicas ultraconservadoras, alineadas con las propuestas de los simpatizantes del Tea Party.

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