Los escenarios para América Latina según el ganador
Obama y Romney proponen plataformas políticas muy diferentes que incluyen una particular relación con América latina. Enterate cuáles son las prioridades y qué cambios llegarían.
Esa estructura, que podría integrar a una docena de países americanos, se integraría eventualmente en una plataforma comercial mundial que daría prioridad a Asia, en un diseño similar al del Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP) que impulsó Obama.
Tres de los once países miembros del TPP son latinoamericanos, Chile, Perú y México, lo que, según la actual responsable de Washington para Latinoamérica, Roberta Jacobson, supone una "sólida presencia" del continente en ese acuerdo prioritario.
En un segundo mandato, Obama apostará por "una nueva y emocionante agenda comercial con los países del hemisferio", indicó Jacobson a periodistas a mediados de octubre.
Pero, como recordó el director del centro de estudios Diálogo Interamericano, Michael Shifter, "sólo se puede imaginar una política más comprometida con Latinoamérica si hay una recuperación fuerte de la economía en EE.UU.", un factor que será clave para que tanto Obama como Romney cumplan sus ambiciones comerciales.
La seguridad en México y Centroamérica será, necesariamente, otra de las prioridades del futuro presidente norteamericano.
Si se trata de Obama, el énfasis estará en la idea de "responsabilidad compartida" en torno al narcotráfico y en "cristalizar algunos programas" que no han cuajado del todo en el primer mandato, según Jacobson.
Romney se centraría más que su antecesor "en la interdicción y menos en fortalecer las instituciones de los países", dijo Geoff Thale, de la Oficina de Washington para Latinoamérica (WOLA).
En su web oficial, el candidato se compromete a completar el muro iniciado en 2006 en la frontera con México para "protegerla de inmigrantes ilegales y redes del crimen trasnacional".
Una Casa Blanca capitaneada por Romney sería también más "fuerte y agresiva" con Cuba y Venezuela, países que Obama seguiría afrontando con cautela, coinciden Thale y Shifter.
En cuanto a Cuba, es improbable que Romney restrinja los viajes de académicos y familiares facilitados por Obama, según Gutiérrez, que cree sin embargo que el republicano no permitirá que siga "una política de remesas que no tiene límites, que ayuda a que (los hermanos Castro) se puedan mantener en el poder".
Las críticas del recién reelegido Hugo Chávez en Venezuela seguirán recibiendo el silencio de Obama, de acuerdo con Shifter, mientras que Gutiérrez adelanta que Romney "no los va a ignorar, y tampoco va a dudar en imponer restricciones comerciales" a Caracas, aun cuando el 8 % del petróleo que importa EE.UU. es venezolano.
Precisamente Venezuela y Cuba fueron los únicos países de Latinoamérica aludidos en el último debate entre Obama y Romney, cuando el republicano criticó la predisposición del mandatario demócrata a dialogar con "las peores personalidades del mundo", entre las que citó a Chávez y al ex presidente y líder de la revolución cubana Fidel Castro.
Gane quien gane, el futuro presidente debería afrontar un reto olvidado en las últimas administraciones: diseñar una nueva relación con unos países latinoamericanos que cada vez son "más independientes" y que buscan un diálogo entre iguales al que su vecino del norte "le cuesta" aún unirse, según Shifter.
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