Obama, entre aciertos y deudas, irá por 4 años más
Sus errores fueron muy criticados, pero se llenó de elogios con otras medidas. El carismático presidente logró la reelección hasta 2016.
A los 10 años su madre lo envió de vuelta a Hawai, con sus abuelos, para que recibiera una mejor educación. En su adolescencia hubo escarceos con las drogas y estaba más pendiente del básquet que de los libros, pero fue un alumno brillante y terminó estudiando Políticas en la Universidad de Columbia y Derecho en Harvard.
Su abuela materna, Madelyn Payne Dunham, fallecida el día antes de su histórico triunfo electoral el 4 de noviembre de 2008 y quien lo quiso "más que a nada en el mundo", lo inspiró a pensar en grande.
Ella "creía en la promesa fundamental del sueño americano" de la recompensa al trabajo duro "y nos resucitó" con su ejemplo, según Michelle, una abogada con la que Obama se casó en 1992 y con quien tiene dos hijas, Malia y Sasha.
Chicago, la ciudad de Michelle, le ha dado mucho al presidente. Allí se mudó en los ochenta y fue trabajador social, luego profesor y defensor de los derechos civiles hasta dar el salto a la política en 1997 con su elección como senador estatal de Illinois.
En 2004, tras ganar relevancia en la Convención Demócrata con un discurso en favor de la reconciliación racial, Obama desembarcó en la política nacional y entró al Senado.
Galardonado con el Nobel de la Paz en 2009 por sus "esfuerzos extraordinarios por reforzar la diplomacia internacional", puso fin a la guerra de Irak, fijó el camino para la retirada de Afganistán y autorizó la operación militar que acabó con la vida de Osama bin Laden el 1 de mayo de 2011.
También aprobó en 2010 una histórica reforma que establece el seguro médico obligatorio, un logro sobre el que la sociedad estadounidense está muy dividida.
La polarización en el Congreso entre demócratas y republicanos se acentuó durante su mandato y eso bloqueó iniciativas de ambas partes para impulsar la economía tras la mayor crisis desde la Gran Depresión, aunque rescató con éxito a la industria del motor en 2009 y sacó adelante la ley de reforma del sistema financiero.
Sin embargo, no cumplió la promesa de cerrar la polémica cárcel de Guantánamo y los hispanos, una fuerza creciente en EE.UU., le reclaman que tampoco pusó en marcha una reforma migratoria.
Progresista, competente, racional y decente. Así ha sido Obama para la respetada revista The New Yorker, que acaba de expresar el apoyo a su reelección y destacó, ante todo, su profundo sentido de la integridad y la justicia.
También dejó ver el lado oscuro de su temperamento con una cierta tendencia al aislamiento, a la autosatisfacción y a la pasividad.
Él mismo admitió que uno de los mayores errores de su mandato fue no saber "conectar" mejor con los ciudadanos y por eso pide ahora una segunda oportunidad para "seguir hacia adelante", como reza el lema, "forward", de su campaña por la reelección.
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