Siria, por dentro: donde los extremistas islámicos atormentan a los cristianos
Desde 2010 al menos tres grupos extremistas islámicos atacan Siria. A través de la violencia y la persecución de cristianos provocaron el desplazamiento de más de 11 millones de personas. Una religiosa argentina fue testigo del horror.
Por Antonia Cossio
"A los cristianos los matan o les dan opciones: pagar o convertirse al Islam"
"Realmente no te lo podías imaginar porque no era una ciudad que vieras convulsionada y que te hiciera decir: 'Esto es una bomba de tiempo'. Siria era un país económicamente independiente, sin deuda. Por eso digo que esto está como armado, planeado desde afuera de manera que necesite ayuda", señaló la religiosa, quien había pedido su traslado desde Egipto tras 12 años de misión apostólica con la intención de vivir en la paz ecuménica.
"En Siria, quizás como en el Líbano, se daba algo especial, que era la buena convivencia con los musulmanes a pesar de que los cristianos son minoría. Me llamó siempre la atención eso las veces que había visitado la congregación de las hermanas ahí, porque no se da en otros lugares que en un grupo de amigos dos son musulmanes y tres son cristianos. En otros lugares eso es impensado porque no se mezclan", destaca.
"A los niños los entierran vivos en fosas"
La hermana Guadalupe relata las distintas tácticas que tienen los terroristas para tomar los pueblos. "A veces entran matando a todo el pueblo, y otras les ofrecen opciones: o que se conviertan al Islam o que paguen el impuesto por ser cristianos, que es una barbaridad de unos 5 mil dólares por mes, imposible de pagar. Cuando el cristiano se resiste a hacerse musulmán y a pagar, las opciones también varían: en algunos casos les dan una hora para dejar el pueblo o los matan o los venden como esclavos, a los hombres, y a las mujeres como esclavas sexuales. Los de los niños es lo peor, porque hacen una fosa y los entierran vivos", describe.
De acuerdo a las cifras oficiales, la avanzada de los grupos extremistas redujo a fuerza de asesinatos, atentados y desplazamientos la cantidad de cristianos a un tercio: de 1,2 millón que eran antes de la guerra hoy quedan unos 400 mil.
Según Guadalupe, "a la par de esta tragedia, se ve el milagro de la fe: porque cuando ves a una madre que ve que su hijo va a perder la vida de esa manera, pudiendo ella librarlo de la muerte al convertirse al Islam, negar a Jesucristo no se les pasa por la cabeza".
"Ellos mismos animan a sus hijos a mantenerse firmes y a morir dignamente en nombre de Jesucristo, por la fe en la que han elegido vivir. Allá el cristianismo no es un adorno. Es una elección de vida que te cambia desde adentro", resalta.
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