Los grandes desafíos que esperan al Papa argentino
Un mundo más secularizado, reforma de la curia y el celibato son los tópicos que marcan la agenda de Francisco I al frente de la Iglesia Católica.
El papado de Francisco I se espera que sea una etapa de
profunda reforma dentro de la Iglesia, en la que el nuevo Sumo Pontífice deberá
afrontar una serie de desafíos.
Un mundo cada vez más secularizado
En un mundo cada vez más secularizado, donde la religión, como denunció en numerosas ocasiones el papa Ratzinger, se pretende relegar al ámbito privado, el 266 sucesor de san Pedro tiene que trazar las líneas para recuperar ese espacio y contar con una mayor participación laica.
Reforma de la curia
Es un asunto urgente, sobre todo tras estallar el escándalo
Vatileaks, que desveló intrigas y enfrentamientos en la curia, y tras
comprobarse como no funcionó cuando Benedicto XVI levantó la excomunión al
obispo lefebvriano Richard Williamson, cuando era conocido su negacionismo del
Holocausto, y él lo desconocía.
Otro punto es la escasez de vocaciones y la consiguiente disminución de
sacerdotes. Cada día hay más parroquias sin sacerdotes y éstos tienen que
cubrir varios pueblos.
El celibato
Benedicto XVI defendió el celibato sacerdotal y mantuvo
cerradas las puertas del sacerdocio a los homosexuales, aunque concedió más
dispensas que su predecesor a clérigos para que se casasen.
El papel de la mujer
El papel de la mujer es otro punto pendiente. Benedicto XVI,
como Juan Pablo II, resaltó en numerosas ocasiones la labor de la mujer, pero
ahí quedó e insistió en que no puede ser ordenada sacerdote.
Visto que no parece que los tiempos estén maduros para el sacerdocio femenino,
las mujeres exigen una mayor participación en las tareas de la parroquia, al
igual que los laicos.
Relaciones con el Islam
Las relaciones con el Islam sufrieron un retroceso con
Benedicto XVI, tras recoger en un discurso la cita del emperador bizantino
Manuel II Paleólogo "Mahoma no había traído nada novedoso excepto la orden
de extender la fe mediante la espada".
Con los judíos las relaciones se deterioraron tras la decisión de Benedicto XVI
de revocar la excomunión al obispo que niega el Holocausto judío, tras declarar
"Venerable" -primer paso a la santidad- a Pío XII, al que acusan de
haber callado ante el Holocausto, y la recuperación de la plegaria del Viernes
Santo en la que se pedía, antes del Concilio Vaticano, la
"conversión" de los judíos.
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