Muriel Siebert falleció en agosto de este año, pero recién ahora se conoció quién es el primer beneficiado en su testamento.
Los afectos empiezan a importar más que nada en el mundo cuando una persona llega al final de la vida, y quizás eso fue lo que impulsó a la pionera financista Muriel Siebert a dejarle 100 mil dólares de herencia a su perra chihuahua, Monster Girl.
Siebert falleció en agosto pasado a los 84 años a causa de un cáncer, pero antes se ocupó de dejar sus cuentas en orden: como nunca se casó ni tuvo hijos, quizás el precio de ser la primera mujer en lograr su propio asiento en la Bolsa de Valores de Nueva York, la financista eligió a su mascota como la primera beneficiaria de su testamento, informó el sitio The New York Post.
Monster Girl quedó en manos de una amiga de Siebert llamada Lynda Fox-Frazer, quien recibió a la perrita en su lujosa town house del Upper East Side y usará los 100 mil dólares de la financista para mantenerla con la misma calidad de vida que siempre tuvo.
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Además, Siebert le dejó gran parte de sus 48 millones de dólares a su fundación homónima, desde donde los administradores se encargarán de financiar "la educación en economía doméstica" así como también el "trato humanitario de los animales".
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