Rusia anuncia fin de operación miliar, pero Georgia lo niega
Rusia ordenó hoy un cese en su ofensiva militar en Georgia, tras cinco días de ataques por aire y
tierra que dejaron al ejército georgiano desbandado y ciudades y bases destruidas, pero el gobierno de Georgia afirmó que los bombardeos rusos continuaban pese a la orden de Moscú.
"Tomé la decisión de terminar la operación para obligar a la paz a las autoridades de Georgia. El resultado fue alcanzado. El agresor fue castigado y sufrió pérdidas importantes", dijo el presidente ruso, Dimitri Medvedev, en un encuentro en Moscú con el ministro de Defensa y el jefe de Estado Mayor Conjunto.
El conflicto comenzó el viernes pasado cuando Georgia intentó recuperar por la vía armada el control de la región separatista de Osetia del Sur, que se independizó de facto en 1992. Rusia respondió de inmediato con una vasta ofensiva en defensa de sus aliados osetios que provocó la retirada de las fuerzas georgianas.
Rusia afirma que más de 2.000 civiles murieron en la ofensiva georgiana sobre Osetia del Sur, pero Georgia dice que los muertos en esa acción específica fueron muchos menos.
Naciones Unidas estimó que 100.000 personas fueron desplazadas por la violencia, y que la cifra de víctimas definitiva podría ser mucho mayor a los 2.000 que dice Rusia, una vez que pueda llegarse a ciudades que todavía son demasiado peligrosas como para ir.
Un general ruso dijo que el alto en el avance dentro de Georgia no significaba que terminaban todas las operaciones. "Si hemos recibido la orden de cese el fuego, eso no implica que hayamos detenido todas las acciones, como el reconocimiento", dijo el general Anatoly Nogovitsyn, citado por la agencia de
noticias rusa Interfax.
Georgia, que ya ofreció una tregua a Rusia, dijo que las fuerzas rusas continuaban sus bombardeos contra localidades del país incluso después de la orden de Medvedev.
Horas antes del anuncio de Medvedev, aviones rusos volvieron a bombardear la ciudad de Gori, la segunda del país, Rusia comenzó su ofensiva con un ataque terrestre en Osetia del Sur y bombardeos en el territorio de Georgia propiamente dicho, incluyendo en suburbios de la capital, Tiflis. Pero ayer abrió un segundo frente de combate desde otra región separatista, Abjazia, ubicada en el oeste del país, y tomó bases dentro de Georgia.
Antes del anuncio de Medvedev, 135 blindados y tanques rusos comenzaron a movilizarse hacia el desfiladero de Kodori, en el norte de Abjazia, la única parte de esa región todavía controlada por fuerzas georgianas, según informó un corresponsal de la cadena de noticias CNN que dijo haber contado los vehículos.
El gobierno abjazio dijo que su artillería seguía con sus bombardeos contra esa zona y contra ciudades de Georgia, pero no quedó claro si eran los mismos ataques denunciados por el gobierno georgiano como acciones rusas, pese a la orden de Medvedev.
El canciller ruso, Sergei Lavrov, dijo que "la única forma" de finalizar el conflicto era una retirada total de las fuerzas georgianas de Osetia del Sur y Abjazia. Lavrov también dijo que el presidente georgiano, Mikhail Saakashvili, debía renunciar, pero aclaró que esto no era una condición para el cese al fuego.
En una muestra de desafío, 100.000 personas se congregaron en el centro de Tiflis, bajo un mar de banderas georgianas rojas y blancas.
Saakashvili dijo a la multitud que Georgia abandonará la Comunidad de Estados Independientes (CES) que, dirigida por Rusia, agrupa a las ex repúblicas soviéticas. El mandatario pidió a Ucrania hacer lo mismo.
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