Murió asesinado uno de los "12 apóstoles"

*Miguel Acevedo, de 35 años, recibió seis heridas de faca en el pecho durante una pelea de internos en la cárcel de La Plata y falleció hoy tras nueve días de agonía.
*Era uno de los "12 apóstoles" que en la Semana Santa de 1996, tras una frustrada fuga, se amotinaron en el penal de Sierra Chica, mataron a ocho presos "enemigos" y los arrojaron al horno de pan.

Télam
Por Télam
Uno de los integrantes de la banda conocida como los "Doce Apóstoles" que protagonizó un sangriento motín en Sierra Chica en 1996, fue asesinado durante una riña entre presos alojados en una unidad carcelaria de la ciudad de La Plata, informaron fuentes penitenciarias.

Se trata de Miguel Acevedo, de 35 años, quien estaba internado desde hace nueve días en el hospital San Martín de La Plata, donde falleció a raíz de las lesiones ocasionadas por dos puntazos recibidos en el pecho y abdomen.

Según las fuentes, el 16 de abril último Acevedo mantuvo una fuerte discusión con un grupo de presos de la unidad número 9 de La Plata, donde se hallaba alojado.

La pelea finalizó cuando los agresores atacaron a Acevedo con "facas" (elementos punzo cortantes de fabricación casera) que le provocaron serias heridas.

Acevedo fue hallado en el piso seminconciente y de inmediato trasladado al hospital platense, donde a pesar de haber sido sometido a diversas intervenciones quirúrgicas, falleció.

El hecho, caratulado "homicidio en riña", es investigado por la fiscal platense Ana Medina y el juez de garantías platense, César Melazo.

Acevedo era uno de los integrantes de la banda conocida como "Los doce apóstoles", un grupo de presos que, tras una frustrada fuga, encabezó un motín en el penal de Sierra Chica, durante la Semana Santa de 1996.

Durante los ocho días que duró el motín, en el que fueron tomados como rehenes más de 10 guardiacárceles y la jueza de Mercedes, María Malere, se desató una cacería de presos considerados enemigos de la banda.

Ocho presos fueron perseguidos y asesinados, siendo sus restos arrojados al horno de panadería de penal, donde, según algunos internos, se habrían además preparado empanadas con restos de los muertos.

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