No todo es lo que parece

*Los peligros de tratar a las mascotas como si fueran humanos.
*Por el Médico Veterinario Leonardo Sepiurka.

El perro acompaña al hombre desde hace unos diez mil años, pero la incorporación de animales de compañía en el seno de muchos hogares es, en la actualidad, la respuesta y consecuencia de los cambios producidos en la sociedad, en esta etapa de la postmodernidad.



Se han perdido muchos de los valores; y los códigos de la convivencia entre iguales se fue desdibujando, tornándose hacia una situación de hostilidad y enfrentamiento, con un grado de competencia despiadada en el mundo de los hombres. La pureza demostrada por las mascotas provee una fuente de equilibrio y fortaleza, que se contrapone desde lo animal a lo inhumano de los humanos.



Hemos planteado en otras notas que en el reino animal la competencia también existe, pero por razones de supervivencia del más apto y  encaminado a la sobrevivencia de la especie en cuestión.



Cuando se conjugan en una casa, con las actuales condiciones de vida de la familia, la adaptación de una nueva mascota, no debe dejar de considerarse que ellos conllevan los códigos que les son propios, donde interactúan la herencia dada por los genes, más la sociabilización temprana aprendidas en los primeros meses de vida junto a su núcleo familiar: madre, hermanos y eventualmente el padre.



Su estructura anatómica y su  fisiología tienen también previstos las necesidades de "equipamiento estándar de fábrica" para afrontar los cambios de temperatura,  los recursos para proveerse el alimento, y la movilidad que le permite desplazarse largas distancias en busca del agua, de la comida, y de la necesidad de procreación.



Al incluirlos en la familia, viene  con todo ese equipamiento, más opcionales sin costo que incluyen la capacidad de dar y recibir afecto, y de mostrar distintas facetas que revelan una inteligencia asociativa, memoria visual y olfativa, y una fidelidad infinita que muchos habrán podido comprobar.


Hace tan solo unas décadas se concebía al perro como un animal atado con cadena y alimentado con sobras, mientras que hoy se llega en casos a ser considerados como un cuasi bebé compartiendo el lecho de sus amos o con cuartos propios, con vestuario y con una alimentación gourmet.



Basta solo con recorrer la galería de fotos que envían los lectores de www.minutouno.com para comprobar el rol que hoy se les confiere. No pretendo ofender a ningún lector, y obiamente cada uno decide por si mismo, pero no puedo menos que llamarlos a la reflexión, ya que a mi juicio en algunos casos se transgreden los límites, y tal vez sin saberlo posicionan a los animales en situaciones por cierto no placenteras.


 


El hecho de que se resignen a ser super vestidos, o que deban caminar cual muñecos en sus patas como perros de circo, es ir contranatura, ya que se están contrariando las leyes físicas y naturales, induciéndolos a adoptar posiciones antifisiológicas para las que no están preparados. Ello conduce a patologías que más tarde o más temprano se traducirán en cuadros que requerirán asistencia profesional y alternativas para paliar el dolor y el sufrimiento.



Puede que resulte simpático, y que los mismos animales condicionados por la enseñanza de sus dueños busquen ser vestidos, pero los elefantes también hacen monerías, y los monos realizan pruebas que no dejan de sorprendernos, pero reitero que todo ello no fue determinado en el orden natural para que así se realizara.



Pavlov determinaba en Rusia, a comienzos del siglo pasado, la capacidad de los perros de responder con reflejos ante determinados estímulos, en lo que luego se conoció como reflejos condicionados. Y tal es el modo en que muchas de las cosas son aprendidas, pero algunas serán positivas y otras por cierto no.



Algunos autores escribieron libros como "Padre bueno -  Padre malo",  "Qué es ser un buen Padre", y otros del mismo tenor, pero si bien se encuentran en las librerías algunos títulos referidos a mascotas, sugiero que recurran a la palabra autorizada de los profesionales que velan por la salud de sus
animales, para que también los aconsejen y diagnostiquen situaciones que tal vez, para ustedes parezcan normales y lógicas, pero que contrarían el "manual de procedimientos" con el que deberían venir provistos cada perro y cada gato que se incluya en cada casa.

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