Es el primero de su familia en terminar la escuela y ahora le enseña a leer a su abuelo

26 de noviembre de 2017

Durante siete años caminó todos los días seis kilómetros junto a su abuelo. Hace un año recibió su diploma, entre lágrimas y emoción, y la foto se viralizó.

Las caras de Efraín, un chico Qom y su abuelo Ángel, que trataban de secar sus lágrimas mientras eran abrazados por el docente conmovieron a todos hace un año cuando la imagen se viralizó.

Efraín y su abuelo son vecinos de Pampa Chica, un pueblito perdido en el campo, a más de 200 kilómetros de Resistencia, Chaco. El chico caminaba todos los días seis kilómetros junto a su abuelo Ángel para llegar a la Escuela rural N° 239 y lloraba porque se estaba transformando en el primero de su familia en terminar la primaria. Lloraba también por agradecimiento a ese hombre que lo guió a pie rumbo a la escuela durante 7 años.

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Aquella foto tomada hace un año llevó a Efraín y a los suyos a tener experiencias que no habían imaginado ni en los mejores sueños de las noches oscuras y estrelladas de Pampa Chica. Gracias a su difusión, abuelo y nieto se subieron por primera vez a un avión, conocieron Buenos Aires, se emocionaron al pisar la cancha de River y hasta se encontraron con el presidente Macri. El viaje duró unos pocos días pero según Efraín esa experiencia lo acompañará para siempre.

De vuelta en su pueblo, prometió seguir con sus estudios. Y cumplió. Está por terminar el primer año del secundario. Y Ahora es quien ayuda a su abuelo: le está enseñando a leer en sus tiempos libres.

“Mi abuelo sabe firmar pero no sabía leer su nombre, estoy ayudándolo para que aprenda a juntar las letras”, aseguró el joven al diario Clarín. Y agregó: “Él me dice siempre que no abandone el colegio. Que tengo que seguir por mi futuro, para conseguir un buen trabajo. Le estoy haciendo caso”.

Efraín se levanta cuando el día todavía es un proyecto. Puntual, a las 5 de la mañana. “A veces desayuno algo, otras me lavo los dientes y salgo directo porque a las 9 me dan un sándwich en la escuela”. Pedalea media hora con el amanecer de fondo, entre un tramo de tierra, otra de asfalto y vuelta a la tierra. Cuando llueve todo se complica más. “Ya me pasó de terminar completamente embarrado”, comentó.

Pero aseguró que le está yendo muy bien en la escuela: “Parece que apruebo todo. Sólo me queda entregar un trabajo de Geografía”. Y continúo: “La secundaria me gusta, es diferente. Ahora tengo más materias. En un mismo día, entran y salen del aula varios profesores”.

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