Nuestras mascotas y el calor

En los tórridos días de este  verano que nos agobia, nuestras mascotas sufren por las altas temperaturas al igual que nosotros.


 


Naturalmente los animales están dotados de mecanismos fisiológicos que les permiten adecuarse a los distintos climas en la medida que estos se van sucediendo, pero presentan dificultades ante los cambios bruscos y así lo exteriorizan.


 


El amplio espectro de razas que hoy existen en el mundo y que superan las 400, presentan distintas conformaciones y poseen distintos tipos de pelajes, en largo y colorido. Existen razas de pelo corto, semicorto, y largo más el incontable número de individuos mestizos resultado de azarosas cruzas. Cada uno de ellos se encontrará más confortable en los lugares donde tuvieron origen, y esto se debe a que se han ido adaptando a cada zona y a cada clima.


 


Usualmente realizan mudas del pelaje en otoño y primavera y cambian el tipo de pelo para asegurarse un mayor abrigo o por el contrario facilitar la pérdida de calor en la temporada cálida. Desde el momento que carecen de glándulas sudoriparas -salvo en contados puntos- no pueden eliminar calor por transpiración y logran hacerlo por el mecanismo del jadeo y por pérdida hacia el entorno.


 


Es fácil de comprender que las elevadas temperaturas ambientales sofoquen a nuestras mascotas tanto como a nosotros, con el agravante de que en ocasiones son mantenidas en ámbitos circunscriptos donde no pueden buscar un refugio que permita paliar este sufrimiento.


 


Suelen presentarse graves eventos cuando son dejadas en el interior de vehículos y sin ventilación, sufriendo las consecuencias de lo que se conoce como "golpe de calor" que en ocasiones puede llegar a ser causal de muerte. Si encuentran a su animal en similares circunstancias sofocados y desfallecientes no duden en permitir la urgente ventilación, y mientras recurren a un servicio Veterinario, enfríen con hielo o agua helada la mayor superficie corporal posible.


 


Las normas que deben ser tenidas en cuenta para estos tiempos, son las mismas que debemos observar para un humano: mantenerlos en ambientes amplios y ventilados y siempre con abundante cantidad de agua fresca a voluntad. Observar o no estas consignas puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

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