Crecimiento, deuda y empleo marcan la agenda económica


Escribe Javier Cernadas

El pasado 5 y 6 de septiembre, se llevó a cabo en Rusia la Reunión Anual del G-20 que, por quinto año consecutivo, congregó a los Jefes de Estado y de Gobierno de las principales economías del mundo - Alemania, Argentina, Arabia Saudita, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos,  Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea (UE).

Cabe recordar que el Grupo cobró fuerza como foro de discusión de la economía mundial con la crisis económica internacional iniciada en 2008. El presente año, la Cumbre de Líderes tuvo como ejes del debate el impulso al crecimiento de la economía global, la creación de puestos de trabajo, el fomento de la demanda agregada, las inversiones de largo plazo y el comercio a nivel mundial.

Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que la Cumbre se desarrolló bajo circunstacias muy disimiles a las que signaron las reuniones de los años previos y que las posiciones encontradas sobre la posibilidad de un ataque militar estadounidense a Siria estuvieron latentes en todas las reuniones de trabajo.

Hoy, si bien la larga recesión no ha pasado y se mantiene un alto nivel de incertidumbre, ciertos indicadores muestran una incipiente recuperación de las economías avanzadas. Los estímulos monetarios en Estados Unidos y Japón comienzan a dar sus frutos pero las economías de los países emergentes (principalmente los BRICS) no gozan de un buen presente y mucho menos puede avisorarse un futuro alentador ante la posibilidad cierta de un incremento de las tasas de interés – hoy cercanas a 0% - por parte de la Reserva Federal estadounidense.

Por otro lado, si bien Eurostat presentó un dato alentador de crecimiento del 0,3% en la UE en el segundo trimestre respecto al primero, el PBI registra una caída interanual cercana al 0,5%, y países como España e Italia continúan en recesión persistiendo la crisis del desempleo en el bloque europeo.

Todos estos temas fueron discutidos durante la Cumbre y finalmente los líderes de las principales economías consensuaron el documento final, que incluyó pronunciamientos sobre la sustentabilidad para el pago de la deuda, el fomento del crecimiento con inclusión social, la generación de empleo, el estímulo a la inversión y evitar la volatilidad de los flujos de capitales, además de la mención a las "guaridas" fiscales.

LA SUSTENTABILIDAD DE LAS DEUDAS SOBERANAS

Ante el fracaso de las políticas de austeridad y la crisis de la deuda europea, lentamente la postura argentina sobre el endeudamiento fue ganando posiciones y nuevas voces se alzan reclamando al mundo el fortalecimiento de los procesos de crecimiento por encima de la consolidación fiscal. Para la Argentina, fue un gran logro la inclusión del tema de la deuda y la sustentabilidad para el pago en el Plan de Acción de San Petesburgo.

Austeridad no es sinónimo de crecimiento y el paradigma global comienza a cambiar. Se sabe que el ajuste fiscal para el pago de la deuda no genera crecimiento sino que, al contrario, una nación endeudada debe primero crecer para poder pagar.

FONDOS BUITRE Y REFINANCIACIÓN DE PASIVOS

Si bien existió una negativa explícita a incluir el tema de los fondos buitre por parte del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el gobierno argentino expuso la necesidad de discutir una "ley de quiebras a nivel internacional", debido a que este problema no sólo aqueja a nuestro país sino que un fallo en contra de la Argentina perjudicaría a todos aquellos países que en el futuro deban reestructurar sus deudas.

Cristina Fernández afirmó que "son los buitres los que se aprovechan de los países que están próximos a defaultear" y agregó que "Grecia va por su tercera reestructuración de la deuda, con quitas y todavía no pudo pagar; mientras que a nosotros, que venimos pagando desde el 2005, nos castigan".

CRECIMIENTO Y DESEMPLEO A NIVEL MUNDIAL

En la apertura de la Cumbre, el presidente ruso sostuvo que "no sólo debemos protegernos contra cualquier recurrencia de la crisis, sino también garantizar un crecimiento estable a largo plazo de la economía mundial". A su vez, destacó que "a pesar de todas las medidas adoptadas, los niveles de desempleo en los países del G-20 son aún más altos de los registrados antes de la crisis. La situación difiere de un país a otro, pero hay una serie de problemas muy graves que afectan a la mayoría de los miembros del G-20".

Contra esta tendencia alcista del desempleo al interior del G-20, nuestro país es parte del grupo de países (Alemania, Argentina, Brasil, Indonesia, Rusia y Turquía) que cuentan con una tasa de desempleo inferior a la registrada previo al inicio de la crisis internacional.

REUNIONES BILATERALES

En paralelo a la Cumbre, los presidentes desarrollaron reuniones bilaterales y la Argentina no fue la excepción. Cristina Fernández mantuvo reuniones con sus pares de China, Japón, Rusia, Sudáfrica, India y finalmente con el futuro titular de la OMC, con quien coincidió en la necesidad de razonabilidad en las negociaciones comerciales. Por su parte, el Canciller Héctor Timerman mantuvo reuniones con sus colegas de Turquía y Corea.

LA SITUACIÓN ARGENTINA

Finalmente, debemos considerar que, ante este escenario global adverso, Argentina cuenta con indicadores económicos superiores a la media del G-20. En el primer semestre registró un crecimiento interanual del 5,1%, el desempleo es del 7,2% (marcando una reducción del 1,3% en relación a los niveles previos a la crisis) y la deuda pública neta es baja en relación al PBI (18,8%), lo que revela que nuestro país tiene mucho para mostrarle al mundo en este tipo de encuentros.

(*) Lic. en Comercio Internacional del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

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